Recargar la tarjeta ciudadana en Palma se ha convertido en una aventura urbana para miles de usuarios de la EMT que se tienen que armar de paciencia y recorrer largas distancias hasta encontrar un lugar donde poder hacerlo y no tener que pagar dos euros por viajar en los autobuses municipales. Desde que en 2017 se rompió el acuerdo entre el Ayuntamiento de Palma y la Asociación de Expendedores de Tabacos y Timbre de Baleares por el que esta tarjeta se podía recargar en los estancos, los vecinos de Palma se las ven y se las desean para poder tener dinero en la tarjeta. Cort ha tenido que echar mano de kioskos, papelerías y otros pequeños negocios para esta recarga aunque, dada la mínima comisión que reciben, muchos de ellos se han echado atrás y han optado por no formar parte de los 194 puntos donde, según Cort, se recarga esta tarjeta.
La ruptura del acuerdo entre los estancos y el Ayuntamiento de Palma ha tenido al palmesano como principal y único perjudicado. Recargar la tarjeta ciudadana se ha convertido en una odisea que también ha puesto de los nervios a los estanqueros que reciben cientos de visitas diarias con esta petición: "Cada día nos llegan muchísimas personas. El desconocimiento es muy grande pues nadie sabe donde se puede cargar la tarjeta. Es inconcebible que no existan más puntos de recarga en una cosa que es tan necesaria. Todo esto nos supone un engorro y malas caras de la gente ya que lo pagan con nosotros", destaca Catalina, que regenta un estanco en la zona de la Plaza de España.
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Los estancos están que trinan. Otra estanquera de la zona centro relata que "no te miento si te digo que cada día me llegan más de 100 personas pidiendo que les recargue la tarjeta y eso que tengo el cartel en la entrada advirtiendo de que no recargamos. Es insoportable por el trabajo que perdemos. Además, hay que tener en cuenta que los kioskos que recargan cierran a las dos de la tarde y las máquinas, a veces, no funcionan, o se tragan el dinero, o son muy complicadas de utilizar".
ECONÓMICAMENTE NO COMPENSA
Tras la negativa de los estanqueros, la EMT buscó nuevos puntos donde recargar la tarjeta y los encontró en kioskos, papelerías y pequeños negocios. Los quiosqueros pensaron que si la gente se acercaba a recargar la tarjeta aprovecharía para comprar otros productos. Nada más lejos de la realidad: "De toda la gente que viene a recargar la tarjeta ciudadana, podríamos decir que sólo el uno por ciento, hace la recarga y de paso compra algo", reconoce Wisley que trabaja en un kiosko .
En la zona de s'Escorxador, uno de los quiosqueros tampoco se muestra contento con los beneficios de recargar la tarjeta ciudadana pues, según adelanta "la comisión que nos dan es del 0,9 por ciento de lo que facturamos. A esto, tenemos que pagar el papel de la recarga, la luz y mantener el kiosko abierto. Muchos de los que vienen, solo recargan y no compran absolutamente nada, por lo que no nos compensa".
Desde el Ayuntamiento de Palma poco tienen que decir. En la actualidad existen unos 194 puntos de recarga de la tarjeta ciudadana aunque para averiguar donde están hay que entrar en la página web de la EMT (http://www.emtpalma.cat/ca/punts-de-recarrega), siempre con la duda de qué negocio esté abierto.
El consistorio palmesano ha confirmado a mallorcadiario.com que está trabajando en una aplicación que se instalará en la página web de la EMT y con la que se podrá recargar la tarjeta ciudadana. No obstante, Cort ha reconocido que esta aplicación no estará disponible para los usuarios, como mínimo, hasta el verano del próximo año.
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