En mi despacho de Consultoría estratégica, muchas veces, acuden personas queriendo ser su mejor versión.
Son buenos, muy preparados, han estudiado, pero se pierden entre el sinfín de personas altamente cualificadas y esto hace que no sean excelentes.
No obstante, de vez en cuando, encontramos personas que son excelentes en sus profesiones y en la vida misma.
La pregunta siempre es la misma, ¿qué hacen ellos qué los demás no sepan hacer?
Y la respuesta es sencilla, lo que separa a los buenos de los excelentes es la constancia, son personas que siempre están trabajando, no bajan la guardia y son conscientes de que pueden llegar a ser excelentes en todo lo que hagan.
Es un tema de actitud, además de ser necesario tener ciertas aptitudes con relación a cada profesión, lo que les hace excelentes es una característica común a todos ellos: son personas muy constantes.
No se detienen nunca ante su objetivo, no existe el NO en sus bocas y aunque en ocasiones, estén cansados y se sientan derrumbados, paran a respirar y coger fuerzas y vuelven otra vez a la batalla.
Son exitosos porque su constancia les hace serlo, no porque nacieran especiales, aunque muchos de ellos si tenían dones distintos a los demás, no siempre fue así.
Nacer con un don, no te hace ser el mejor si no prácticas constantemente la actividad que se te da bien.
Picasso fue quien llegó a ser porque su actitud fue inagotable, una y otra vez repetía su obra hasta que quedaba perfecta.
Sin la constancia no llegamos a nuestros objetivos, por mucho que seamos buenos en algo, si no lo practicamos, seremos uno más, pero nunca excelentes.
No hay más secretos, no hay caminos cortos, en ninguna profesión.
En el sector inmobiliario, en el cual estoy muy involucrada, cada día veo fracasar a muchos agentes, no llegan a cumplir sus objetivos y la pregunta siempre es la misma, ¿qué hace ese que es exitoso?
Muy sencillo y a la vez completo, no parar de trabajar, es bien cierto que el factor suerte siempre entra en juego, sobre todo en una profesión como la de la inmobiliaria, pero como se suele decir: “cuando la suerte llegue, que te encuentre trabajando”.
Siempre explico a mis clientes que no hay caminos cortos, que por mucho que busquen atajos todo ya está escrito, cambian las formas, los medios, pero no el procedimiento.
Este siempre es el mismo, seguir hacia adelante sin parar, cada cual, a su ritmo, pero sin bajar la guardia.
Habrá momentos más duros, que nos parecerá complicado continuar, entonces, cuando te sientas así, párate y descansa, duerme, come bien y sigue hacia adelante.
Se fuerte, no decaigas, piensa que es normal estar cansado y desesperado en ocasiones, pero la constancia traerá sus frutos.
La vida siempre premia a las personas que son constantes, lo que ocurre es que a veces no en los tiempos que queremos, o en el propio objetivo que buscamos.
Sigue hacia adelante y no te derrumbes ante las adversidades porque te aseguro que llegarán los éxitos, tarde o temprano, si eres constante, el triunfo tocará a tu puerta.