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Prudencia: Entrar en Fase 1 sólo significa que hay UCIs disponibles

lunes 11 de mayo de 2020, 00:00h

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Baleares inicia este lunes la Fase 1 de la desescalada tras recibir el visto bueno de las autoridades sanitarias. El hecho abre un horizonte de esperanza que, sin embargo, convendrá afrontar con mucha responsabilidad por parte de la sociedad en su conjunto. Que se pase a la Fase 1 no significa que el virus haya sido derrotado; sólo significa -como así queda reflejado en la relación de condiciones detalladas por Sanidad- que comunidades como Baleares tienen un nivel de afectación y de evolución de la pandemia que les permitiría reaccionar ante un eventual rebrote con suficientes camas para hospitalizar enfermos o atenderlos en unidades de cuidados intensivos.

Toda interpretación que se aleje de este razonamiento ayudará poco a superar con garantías la actual crisis sanitaria. Baleares entra en Fase 1 con un balance de 209 muertos por coronavirus y un total de 1.950 personas que sufren o han sufrido el contagio de la enfermedad. Son cifras que -a pesar de que se hayan ido frenando- aumentan cada día, lo que demuestra que, aunque contenido, el virus sigue activo y es necesaria toda la prevención que recomiendan las autoridades.

Aunque con limitaciones, desde este lunes se autorizan en Baleares muchas actividades que han sido esperadas durante casi dos meses de confinamiento. La vuelta a una cierta normalidad, sin embargo, debe hacerse respetando al máximo las normas, sin relajar comportamientos de distanciamiento, higiene y horarios, como ha ocurrido durante las últimas semanas, desde que se inició la llamada desescalada.

Es imprescindible que la actividad empiece a recuperarse, por el bien de la economía. Paralelamente, es imprescindible que todos sepamos actuar con responsabilidad si queremos evitar una recaída que haría más difícil esa recuperación. Volver atrás en el caso de un rebrote que nos devolviera a todos a nuestras casas sería un drama social y representaría la puntilla para una economía que ahora tiene posibilidades de parar el golpe más duro sufrido en décadas.

Sólo una vacuna o el descubrimiento de un tratamiento eficaz vencerán al virus. Mientras tanto, la responsabilidad de cada ciudadano es el mejor antídoto a la propagación de la enfermedad. Ya sea en la nueva Fase 1 o en las siguientes, no demos opciones, con comportamientos irresponsables, a que el virus recupere el terreno que le hemos ido ganando.