Durante el último mes han fallecido la vida en Baleares cuatro personas víctimas de ahogamientos y al menos otros tres han resultado heridos graves y tuvieron que ser ingresados de urgencia en diversos hospitales de las islas. Estas víctimas se suman a las que se han producido en el conjunto del país, donde en menos de 24 horas han muerto otras seis personas en playas y piscinas.
La dramática cifra de víctimas se ha recrudecido desde el inicio de la temporada, contabilizando sólo en el mes de junio un total de 57 fallecidos. Este es el segundo peor dato mensual registrado en los últimos nueve años. El Informe Nacional de Ahogamientos (INA) que elabora la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, recopila datos desde el año 2015. Según este informe, en 2022 murieron ahogadas 394 personas en toda España; 260 el año anterior y 338 en 2020. El perfil mayoritario es el de un hombre, mayor de 70 años y ahogado en la playa, pero las víctimas abarcan todo tipo de edades, circunstancias y sexos.
En Mallorca, el último caso ha sido el del niño de 3 años y su padre, ahogados en una piscina comunitaria de Santa Ponsa este martes. El padre perdió la vida poco después de ser rescatado, mientras que el menor falleció 24 horas después en el Hospital de Son Espases. La Guardia Civil investiga las causas del suceso, aunque se cree que el padre intentó salvar al niño sin poder evitar el ahogamiento de los dos.
Hace una semana, una turista murió ahogada en Cala Bona, el mismo día que otro hombre de nacionalidad extranjera fue ingresado en estado grave en el Hospital de Son Llatzer, tras ahogarse en la Playa de Palma y ser reanimado por los servicios de emergencias.
El 30 de junio, falleció un hombre que había ingresado en estado crítico en el hospital Mateu Orfila de Maó, después de ser rescatado en parada cardiorrespiratoria en una piscina en un hotel de Punta Prima, en Sant Lluís. Sólo tres días antes, otro varón fue ingresado grave tras haber sufrido un ahogamiento en la Playa de Palma, a la altura del hotel Fontanellas.
La crónica de las últimas semanas en las islas incluye la muerte de un hombre de 62 años, que falleció ahogado el 22 de junio en Port de Pollença, y el ingreso grave el mismo día de un niño de 4 años ahogado en la piscina de una vivienda en Llucmajor.
La situación es preocupante por el aumento de la estadística durante los últimos años y por las cifras que, en tan sólo unos días, se han disparado. Cabe extremar la precaución en todos los escenarios, aunque es en las piscinas privadas y en las playas donde conviene desplegar todas las alertas. Lo que no puede ser es que, por falta de prudencia, unos días de descanso se acaben convirtiendo en una tragedia irremediable.