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Podemos y queremos verlos

martes 08 de julio de 2014, 19:37h

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La irrupción de Podemos ha sorprendido a todos. Saliendo prácticamente de la nada han conseguido en el conjunto de la nación 1.200.000 votos y unos 28.000 en el Archipiélago. Sin embargo, fue en unos comicios europeos, con una sola lista y con una sola cara visible, Pablo Iglesias.

Pero a medida que se acerca inexorable la gran cita autonómica y local, el panorama de las urnas se hace muy complejo para Podemos. Necesitarán una lista para todas las ciudades y la gran mayoría de pueblos de España si aspiran a ser una fuerza importante en el futuro.

En la isla, Poden-Mallorca está en fase de organización, tienen en funcionamiento nada menos que 35 círculos, pero dado su carácter asambleario,  aún no han han decidido la forma de funcionamiento de su coordinadora. Una vez que hayan acordado como harán funcionar la maquinaria tendrán que elegir a los candidatos y, en un nuevo proceso de debate interno, designar los candidatos autonómicos y locales.

Aquí se verá la fuerza real de la formación. En los pueblos y no pocas ciudades los ciudadanos votan a las personas que conforman las listas, empezando por el candidato a alcalde. Podemos, Podem-Mallorca, tendrá que dotarse de cara y ojos con personas bien vistas y aceptadas en cada localidad. La gente quiere verlos. Saber quienes son y qué propuestas concretas tienen para sus localidades y barriadas.

Otro factor importante es el de la ideología de Podemos. Son personas de izquierdas, a menudo de izquierda radical, como lo demuestran la mayoría de sus propuestas concretas, pero con una estructura de pensamiento aún difusa. No se sabe bien si son una nueva versión socialista o comunista. No está claro si son o no leninistas, aunque el método de Pablo Iglesias de elaboración de consignas tácticas mediante las redes sociales así lo indica.  Lo seguro es que prometen cosas novedosas aprovechando la eclosión de Internet, pero sin renunciar a las estrategias revolucionarias de principios del siglo pasado adaptadas a los nuevos tiempos.

Pero el electorado quiere tener las cosas claras cuando se trata de votar a su alcalde o a su presidente autonómico. El reto de las urnas es muy complejo. Implica creatividad y promesas por un lado y también renuncias por el otro para poder conseguir el máximo de votos posibles. También tendrán que aclarar si son favorables a pactos postelectorales en municipios y autonomías con el PSOE o si seguirán negándose a llegar a acuerdos con esta formación.

Son muchas incógnitas que no empañan el hecho de que socialmente hay mucho interés por Podemos. Pero lo importante es que se hagan mucho más visibles y reconocibles de lo que son ahora.