Los hechos sucedieron el pasado 8 de febrero, a medianoche, en la calle Manacor, en Palma. La Policía Local recibió el aviso de un accidente de tráfico que había dejado heridos leves.
Al llegar al lugar, los agentes observaron la escena. Un ecuatoriano de 30 años acababa de estrellar su Opel Corsa contra un semáforo, arrancándolo de cuajo. La Policía habló con el conductor, que presentaba síntomas de haber consumido alcohol, pero cuando le instaron a hacerse la prueba de alcohbolemia, el joven se negó, mostrando una actitud agresiva con los agentes y el personal sanitario.
Ante esta situación, se le informó de su condición de investigado, no detenido, por negarse a someterse a la prueba de alcoholemia y por conducir bajo los efectos del alcohol, además de su obligación de comparecer ante la autoridad judicial cuando sea citado.
El vehículo fue retirado por el Servicio Municipal de Grúas para restablecer la normalidad en el tráfico. Este tipo de conductas puede conllevar penas de hasta tres meses de prisión, hasta tres meses de multa o hasta treinta y un días de trabajos en beneficio de la comunidad. Además, en todos los casos, la sanción incluye la retirada del permiso de conducir por un período de hasta un año y un día.