Miles de ciudadanos salieron este domingo a las calles de muchas ciudades españolas para manifestarse en contra del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y sus negociaciones con los separatistas catalanes. La mayor concentración se produjo en la Plaza de Colón de Madrid, donde acudieron los líderes de los partidos políticos convocantes y donde también se pudo ver a los representantes baleares de PP, Ciudadanos y Vox.
La protesta pone de manifiesto el rechazo a las concesiones que había realizado Sánchez en la negociación abierta con representantes de la Generalitat catalana, que el propio Sánchez tuvo que retirar ante el aluvión de críticas de dentro y de fuera del propio PSOE, en medio de un escenario de crispación social que hacía mucho que no se veía en el país.
La legítima ansia de permanencia en el Gobierno de la nación no justifica la tensión a la que Sánchez a sometido la escena política, llevando el problema de Cataluña a la primera línea del debate, impregnando todos los discursos y situando en un segundo plano el resto de asuntos. Así, las próximas elecciones autonómicas y municipales de mayo girarán menos en torno a los problemas próximos de los ciudadanos y se centrarán sobre un asunto nacional que el líder del ejecutivo ha querido situar en primera línea por sus propios intereses.
Sánchez perseguía mantenerse en Moncloa tras aprobar unos presupuestos generales con el apoyo de los independentistas por lo que no dudó en abrir una negociación al margen de los canales parlamentarios y con grandes concesiones a los secesionistas. Un diálogo que este fin de semana, y a pesar del fracaso, siguió defendiendo en Baleares la vicepresidenta Carmen Calvo con el aplauso entusiasta de Francina Armengol. De momento, el resultado ha sido la ruptura de las negociaciones, la casi seguridad de que los presupuestos naufragarán esta semana, el enfado de los ciudadanos y la constatación de que la legislatura no puede continuar más allá de unos meses, una realidad que impone la exigua representación de los 84 diputados del PSOE.
Por ello haría bien Sánchez en convocar elecciones generales para que las urnas conformen una mayoría de gobierno que aporte estabilidad institucional, credibilidad internacional y garantías de que cualquier diálogo territorial se realiza bajo el marco de la Constitución y en el seno de las cámaras democráticamente elegidas por todos los ciudadanos.