El alcalde, Jose Hila, y la presidenta del Govern, Francina Armengol, han visitado este viernes el tanque de tormentas y el colector, que acaban de entrar en servicio tras un periodo de pruebas después de concluyeran en octubre las obras iniciadas en 2019.
Hila ha subrayado que las instalaciones contribuirán al cuidado "de la calidad del agua de toda la bahía de Palma, un hecho que supone cuidar también del medio ambiente".
El vertido de aguas residuales a la bahía de Palma, un problema histórico de la ciudad, se contuvo con la construcción de depuradoras, pero estas instalaciones no tienen capacidad suficiente cuando se producen lluvias caudalosas.
En estas ocasiones, el agua contaminada se mezcla con la de lluvia porque comparten la misma red y todo el caudal se vierte directamente al mar, lo que ha llevado al Ayuntamiento en los últimos años a cerrar las playas hasta comprobar que las aguas son aptas para el baño.
Estudios científicos requeridos por el juzgado de instrucción 12 de Palma, que tiene abierta una causa por esta contaminación, han puesto de manifiesto la pérdida de casi el 40 % de las praderas de posidionia de bahía en los últimos 35 años y la contaminación con metales pesados de parte de los fondos.
La presidenta del Govern ha destacado que "durante años" las administraciones responsables eludieron "afrontar la realidad" y ha resaltado que fue su administración la que cambió la normativa sobre el canon del agua para que la recaudación se destinase íntegramente a inversiones en el ciclo hidrico.
Del canon del agua proceden los 27 millones de euros aportados por la Conselleria de Medio Ambiente para la construcción del tanque y del colector interceptor que recoge hacia el depósito las aguas pluviales.
El colector es una tubería de 2 metros de diámetro que recorre 3 kilómetros desde la intersección entre la avenida Gabriel Alomar y la calle Ricardo Ortega hasta el tanque, en Son Ferriol.
En este depósito, con una base de casi 8.200 metros cuadrados y 7,4 metros de altura, se acumula el agua pluvial y residual en los episodios lluviosos, que posteriormente se deriva a la depuradora para su tratamiento.
La infraestructura se completará con la futura depuradora, que se construirá en los terrenos adyacentes y que se prevé que esté lista en 2027. El Ayuntamiento asegura que esa depuradora "acabará definitivamente con los problemas de saneamiento de Palma".
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