La posibilidad de que se abra un corredor seguro para la llegada de turistas desde el Reino Unido -si mejoran las cifras de la Covid 19- devuelve un hálito de esperanza al sector turístico, que se agarra como puede a cualquier iniciativa que permita mantener el negocio con una cierta actividad; aunque sea en la temporada baja. El Gobierno central ha anunciado que negociará con Reino Unido esta posibilidad, después de que el ejecutivo de Boris Johnson comunicase el lunes un cambio de estrategia sobre de recomendaciones de viaje para empezar a analizar por separado la situación epidemiológica de Baleares y Canarias.
También Alemania ha anunciado que retirará, el 30 de septiembre, su recomendación general de no viajar a zonas consideradas de riesgo por la pandemia de coronavirus, dentro de las cuales figuran Baleares y el conjunto de España. A cambio, optará por analizar país por país para determinar posibles alertas.
La decisión de ambos países -que son los que aportan el grueso del turismo internacional en comunidades como Baleares- llega en puertas de la temporada baja y después de que la actividad turística quedara frustrada en julio y agosto tras el aumento de contagios en España. Volver a abrir corredores seguros es una opción que debe ser bienvenida, aunque antes de proceder a su reapertura es imprescindible devolver las estadísticas de la pandemia a los niveles de junio, cuando zonas como Baleares arrojaban cifras de contagios muy inferiores a las de los propios países emisores de turistas.
De conseguirlo, Baleares tendrá una magnífica oportunidad por el tipo de oferta turística que tiene y que -también en temporada baja- es muy competitiva frente a otros destinos. Mallorca mantiene abiertos aún, y a pesar de la huida del turismo británico y alemán, un 27 por ciento de su planta hotelera. 230 establecimientos permanecen abiertos este mes de septiembre frente a los 620 que han optado por cerrar sus puertas. El invierno ha ido sumando llegadas de turistas durante los últimos años, tras las estrategias de desestacionalización emprendidas hace más de una década. No es la oferta capital para un destino de sol y playa, pero sí contribuye a posicionar a Baleares como una opción para un turismo de mayor poder adquisitivo que persigue otro tipo de experiencias.
De ahí que toda iniciativa que sume será acertada y representará un respiro ante una crisis que mantiene la economía balear en un escenario de recesión.