Hace poco más de un año la dirección de Son Espases decidió levantar las barreras de acceso al hospital y la gratuidad del parking sine die. La decisión no se debió a la generosidad de quienes maldijeron hasta la saciedad la construcción del hospital y poco después, ya en el gobierno, tras un pasajero “mal al cor” y con unas tragaderas así de grandes..., fueron fervientes abanderados del proyecto, convirtiéndolo en símbolo de la legislatura y presentándolo como el mejor hospital de Europa gracias, por supuesto, a las mejoras que ellos introdujeron en el denostado proyecto inicial.
No. La decisión no fue fruto de la generosidad, sino de la persistente presión que algunos trabajadores y usuarios llevaron a cabo, durante 18 días, en las puertas del centro hospitalario.
Al margen de los afectos y desafectos generados por los argumentos que se esgrimieron para reivindicar el parking gratuito, las concentraciones diarias a las puertas del hospital consiguieron que los medios de comunicación fueran testigos directos de una circunstancia no resuelta hasta el día de hoy. En efecto, cuando el 18 de enero de 2010 se puso en funcionamiento el sistema de cobro, mediante la lectura de matrículas, la subida y bajada de las barreras que franquean los accesos del hospital, ocasionó un colapso circulatorio que se transmitió, a través de la vía de cintura, a distintas zonas de Palma. Lo ocurrido no fue una sorpresa. La Dirección General de Carreteras ya había advertido de que la rotonda principal de acceso a Son Espases tiene capacidad para absorber hasta 1.800 vehículos por hora, y las barreras de acceso al hospital en torno a 500, por lo que las retenciones, tal como ocurrió, serían inevitables. Y ello sin hablar de otras deficiencias como la no existencia de carriles específicos para facilitar el acceso ambulancias, del transporte público o de pacientes que se dirigen a urgencias.
En un maratoniano intento de hacer caja, la concesionaria siguió experimentando fórmulas, y trató de efectuar el cobro a la salida y no a la entrada, pero entonces el colapso se produjo dentro del parking... y no se evitó el de fuera. A su vez la dirección del hospital, desbordada por la situación, “invitaba” a no usar sólo la entrada principal del hospital obviando que, absolutamente a todas las entradas de Son Espases, se accede desde un único carril de la carretera de Palma a Valldemosa, el mismo al que drenan absolutamente todas las salidas. Dicho de otra forma, la gerencia trataba de paliar un grave problema estructural de diseño, con comunicados y medidas de actuación, dirigidas a los trabajadores, que se sucedían y cambiaban cada día, sin éxito.
Hoy, las preguntas sin respuesta siguen siendo las mismas que hace un año. ¿Fueron las prisas por inaugurar el centro, antes de las elecciones, las que provocaron la entrega y aceptación precipitada de la obra sin haber indagado otras posibilidades sobre las entradas y salidas del hospital?, ¿se podría haber trabajado más en diseñar otros accesos, igual que se trabajó y despilfarró, por ejemplo, en elaborar un montículo ridículo no se sabe muy bien para qué?, ¿hubo una mala previsión del volumen circulatorio en la zona?, ¿fue un error de diseño sin más?...
Lo cierto es que el uso de las barreras de Son Espases es inviable por las consecuencias que ocasiona.
Y aquí entro en el fondo de mi opinión. ¿Por qué se ha de pagar algo mal hecho? No digo sólo por qué han de pagarlo trabajadores y usuarios, sino ¿por qué ha de pagarlo el Ib-Salut? Perdonen la simpleza del símil, pero ¿quién pagaría por un garaje cuyas puertas no pudieran utilizarse para entrar y salir del mismo sin crear serios problemas en las inmediaciones y a los propios usuarios?
Dada la suculencia del pastel, es absurdo pensar que no existen presiones de la concesionaria para empezar a cobrar, más pronto que tarde, el parking de Son Espases, pero la responsabilidad del Ib-Salut es evitar que las consecuencias y los costes de algo mal planteado, mal realizado, o quizás ambas cosas a la vez, las sufran y las sufraguen los trabajadores, los usuarios o la propia Administración.
(*) Enfermero de Son Espases