Detrás de las arduas labores de extinción de incendios forestales se encuentran profesionales experimentados y capaces de sobrellevar situaciones complicadas donde se juegan su propia vida.
El humo, las inclemencias meteorológicas, la limitación de espacio... son condicionantes que dificultan en la mayoría de los casos las maniobras necesarias para resolver satisfactoriamente una situación de emergencia declarada. No se resuelven sin pericia.
En el caso de los helicópteros, sus pilotos tienen que observar desde el aire donde se encuentran depósitos de agua, piscinas, o incluso lagunas de pequeñas dimensiones -como es el caso de la imagen-, bajar hacia éstos y conseguir llenar el depósito de agua que cuelga de la nave. Sin más dilaciones tienen que regresar al lugar del incendio para descargar en medio de humo y llamas. La operación se tiene que repetir hasta que el fuego esté controlado o extinguido, o la visibilidad haga imposible la aproximación.
En la imagen, tomada este domingo, se puede observar como el helicóptero se aproxima a un lago del Golf de Son Quint para repostar agua para extinguir el incendio que se declaró en la finca Bunyolí Nou, en las inmediaciones de la carretera Palma – Puigpunyent.