
Pleno calentito el vivido en Sóller, a causa de la confesión reciente de Carlos Simarro sobre la autoría de la colocación de al menos dos cámaras ocultas de videovigilancia en las calles de esta localidad.
A instancias del grupo municipal socialista, se pidió a Simarro que convocara un acto público con asistencia abierta a todos los sollerics para que diera allí todas las explicaciones necesarias sobre la polémica instalación de dichas cámaras ocultas.
El asunto figuraba en el punto número 11 del orden del día del plenario. Tras la petición formulada por el PSIB, Simarro respondió con una rotunda negativa a la propuesta. El alcalde sólo accedió a emitir próximamente una nota de prensa. Por tanto, sin preguntas. Sin que los sollerics puedan interrogar al alcalde al que votaron en 2011.
La propuesta socialista fue finalmente a votación. Faltaba una concejal del PP por lo que se produjo un empate en dicha votación. El voto de calidad de Simarro decidió que no dará explicaciones a sus conciudadanos.
Si finalmente no se llega a realizar el acto público que reclama la oposición, se solicitará la convocatoria de un pleno extraordinario y monográfico para aclarar todo lo relacionado con las polémicas cámaras secretas instaladas en Sóller.
Todo esto en una sesión plenaria en la que, por cierto, fuentes presenciales aseguran que Simarro estuvo permanentemente nervioso y malhumorado. Todo, tras confesar en rueda de prensa que sí tenía conocimiento -porque dió la orden- de la instalación de las cámaras. Hecho que llevaba negando desde el 18 de septiembre.