Las dudas generadas en relación al futuro del Brexit provocan una honda preocupación en los empresarios baleares por los efectos que puedan tener en la economía balear las diferentes salidas a la crisis británica. La apabullante derrota que sufrió este martes el plan defendido por la primera ministra Theresa May deja en el aire la aplicación de lo que los británicos acordaron en el referendum de 2016. La situación genera mucha incertidumbre por la falta de una hoja de ruta y por la proximidad del 29 de marzo, que es la fecha marcada para la salida del Reino Unido de la Europa comunitaria, en las condiciones que sea.
A dos meses vista, nadie es capaz de avanzar lo que pasará ni las condiciones en las que los británicos se relacionarán en el futuro con sus antiguos socios europeos. Pero todos los escenarios parecen negativos para los intereses de Baleares.
En torno a 3,5 millones de británicos eligen las Islas cada año para pasar sus vacaciones, una decisión que tiene efectos directos en todos los sectores vinculados al turismo: hoteles, comercios, restaurantes, transportes, agencias de viaje... La sola incertidumbre por no saber cómo va a quedar la relación entre ambas partes frena las contrataciones de paquetes turísticos. A ello hay que sumar, por una parte, la posibilidad de una devaluación de la libra esterlina, lo que para los ingleses puede encarecer aún más destinos como las Baleares, y por otra, los inconvenientes que tendrán los británicos a la hora de viajar como ciudadanos extracomuntarios. En España, Hacienda ya ha anunciado que, de haber un "Brexit duro", reforzará las aduanas con 300 nuevos funcionarios.
Sin hablar por el momento de pánico, la alarma se ha desatado ya en las principales organizaciones empresariales. Tanto CAEB como PIMEM y la FEHM expresaban este miércoles sus temores a que la economía balear se vea seriamente perjudicada por un Brexit sin ningún tipo de negociación. Todos reclaman a la administración puntual información sobre la evolución de los acontecimientos. Se trata de que se puedan establecer, con la suficiente antelación, aquellas medidas que permitan minimizar el impacto de una salida de la UE sin acuerdo.
En todo caso, lo deseable es que los políticos del Reino Unido alcancen algún tipo de compromiso para que no se produzca un "Brexit duro". Por el bien de la economía balear, pero también en beneficio de millones de ciudadanos cuyas condiciones de vida y poder adquisitivo pueden verse seriamente alterados por una situación que, ahora mismo, se desarrolla sin control.