Sorprenden las declaraciones de algunos concejales de Palma en las que parecen no tener en cuenta las responsabilidades públicas que sus cargos les confieren ante todos los ciudadanos de la capital.
La justificación esgrimida por la concejal de Ecologia, Medi Ambient i Benestar Animal, Neus Truyol, tras el reiterado cierre de playas por vertidos de aguas fecales es un ejemplo de este tipo de declaraciones públicas. Truyol emplaza a cuatro años vista la solución definitiva de los vertidos, según el proyecto de obras que ahora se ha empezado a redactar, y considera culpable de la situación al anterior gobierno local del PP (evitó citar al de la socialista Aina Calvo).
Truyol no puede esconder con acusaciones políticas la escasa acción del actual consistorio en este tema. Si antes no se dio una solución definitiva a este asunto, también es cierto que los tres años del actual gobierno del Pacte han pasado sin avanzar una iniciativa al respecto. Las habituales lluvias de agosto, los reiterados avisos de los ingenieros y el crecimiento de la población no son elementos que hayan surgido de forma espontánea en unos días. Hace ya mucho tiempo que se venía avisando y ahora el resultado son las playas cerradas en temporada alta por la falta de infraestructuras de saneamiento. Sin excusas.
Pero si Truyol ha estado poco acertada, el concejal de Derechos Cívicos, Aligi Molina, ha actuado con una palmaria irresponsabilidad. Molina se ha despachado en su cuenta de Twitter llamando “racistas” a los comerciantes que critican el top manta. La defensa del último eslabón de la venta ilegal que predica Molina no puede hacerse insultando gravemente a los comerciantes a quienes representa, que cumplen con la ley y que tienen todo el derecho a exigir una acción más contundente contra las mafias del top manta.
El alcalde Noguera haría bien en controlar más las intervenciones publicas de los concejales de su equipo de gobierno. El tramo final de legislatura en el que nos encontramos es propicio para presentar resultados, no para enzarzarse en polémicas públicas que alimentan la imagen de que algunos regidores ejercen su labor tan solo para una parte de la ciudadanía o, simplemente, no están a la altura del cargo que ostentan.