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El pleno en los alquileres turísticos hace prever otro verano de saturación

martes 10 de abril de 2018, 22:00h

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La Asociación de Apartamentos Turísticos, Aptur, ha hecho públicas unas previsiones de gran ocupación para la temporada alta que está por llegar. Sin acudir a las previsiones, las reservas ya formalizadas para los meses de julio y agosto alcanzan a día de hoy el 86 por ciento de toda la planta registrada de viviendas vacacionales en Baleares; una cifra que, teniendo en cuenta que muchas de las reservas se realizan a última hora, alcanzará el pleno absoluto con toda seguridad.

La sensación de saturación turística que se ha producido las últimas temporadas no es ajena al desarrollo del alquiler vacacional, un fenómeno de difícil gestión, por mucho que las administraciones estén intentado regular su aplicación. A la práctica tradicional de alquilar casas a turistas en verano se ha sumado el desarrollo de las plataformas de gestión por internet, lo que ha potenciado de una forma espectacular el mercado del alquiler vacacional.

Es de agradecer el esfuerzo de Aptur para profesionalizar el sector, racionalizando la práctica del alquiler dentro de unos parámetros de sostenibilidad y siempre acogidos a la ley. En todo caso, no se puede olvidar la gran parte del negocio que se sigue realizando al margen de cualquier norma, lo que agrava la presión turística incontrolada, el escaso valor añadido que aporta en términos de economía local y la nula creación de puestos de trabajo.

Los hoteles han sabido evolucionar hacia un modelo de calidad en el que los ingresos crecen aunque se haya mantenido estable el número de plazas durante los últimos cinco años. El número de turistas no crece por este lado. El alquiler vacacional, sin embargo, ha experimentado tal eclosión que puede acarrear consecuencias muy negativas a la principal industria de las islas. Agobio, saturación, insuficencia de servicios y acciones directas contra el turista son ya una realidad que puede verse agravada en un futuro próximo.

Para que esto no ocurra, la administración debe ser capaz de actuar de forma rápida y decidida estableciendo claramente las reglas de juego, no entreteniendo más la norma que se tenga que aplicar y, una vez aprobada, exigiendo su cumplimiento con todos los recursos a su alcance. En este apartado, el Consell de Mallorca y, sobre todo, el Ayuntamiento de Palma tienen aún mucho camino por recorrer. Y el verano está a la vuelta de la esquina.