Mientras Lorenzo Bravo arenga en la calle a tomar las empresas -más de un empresario estaría encantado en traspasársela a los trabajadores y quitarse de en medio-, el Govern sigue sin pagar las deudas ni fijar un calendario para abonarlas, lo que deja a una parte muy importante del empresariado a los pies de los caballos: sin dinero y sin posibilidad de negociar con los proveedores, porque no sabe cuando cobrará y, en consecuencia, cuando podrá pagarles.
Este drama, que viene de lejos y ante el que ningún sindicato se ha movilizado, pese a que muchos puestos de trabajo dependen de que se salde la deuda, es uno de los primeros que hay que solucionar, porque muchas empresas han quebrado por culpa del Ejecutivo autonómico, que ha sido incapaz de pagar lo que debe. Y ahí sigue, sin que el peso de la justicia recaiga sobre nadie.
Es hora ya de que el equipo de Bauzá deje de ser uno de los mayores generadores de paro de esta Comunidad. Las deudas deben ser saldadas porque con ellas se devolverá liquidez a muchas empresas con el agua al cuello, tal vez las mismas que Bravo quiere ocupar.