El accidente del Costa Condordia frente a la costa italiana ha abierto un debate sobre la seguridad en los cruceros. Independientemente de si el siniestro fue causado por negligencia del capitán al acercarse demasiado a la isla o porque la roca contra la que chocó el barco no aparecía en las cartas de navegación, lo verdaderamente importante, lo que debe preocuparnos es el caos y el descontrol a la hora de evacuar.
¿En manos de quién estamos cuándo nos embarcamos en las que deberían ser unas vacaciones de ensueño? ¿Están realmente preparados y formados los miembros de la tripulación? ¿Son marineros profesionales o estudiantes en busca de un dinero extra?
Las imágenes grabadas por los pasajeros no dejan lugar a dudas y ponen de manifiesto que parte de la tripulación, con el capitán a la cabeza, no supo reaccionar y en lugar de evacuar de manera rápida y eficaz, impuso la máxima del sálvese quien pueda dejando a los más de 4.000 pasajeros casi a su suerte.