He escuchado a Rosa María Alberdi, una de las dirigentes del PSOE balear, explicar que la razón de la debacle electoral que han padecido su partido es que el electorado no entendió las medidas que su partido aprobó en mayo de 2010. En otras palabras, que los votantes no entienden los recortes.
Pues no. Si lo que dice Alberdi fuera cierto, en Castilla La Mancha o en Cataluña, por citar dos ejemplos, tanto el PP como Convergència i Unió habrían cosechado resultados electorales muy malos porque en estas dos autonomías los gobiernos de Cospedal y Mas fueron inequívocos y contundentes: hemos de recortar para adaptar los gastos a los ingresos. Y, pese a ello, ganaron; incluso en el caso catalán arrasaron.
¿Es que a los electores les va mal que se hagan recortes? No, no es eso. Lo que les va mal a los electores es que un día nos digan una cosa y al día siguiente la contraria. Porque eso significa que o bien la primera o bien la segunda vez, nos han mentido. Y esto ya es mucho más complicado porque rompe la confianza con el votante.
Pero, desde luego, el PSOE está perfectamente legitimado para convencerse de que los votantes les han abandonado por otro motivo. No es la mejor forma de corregir los errores, pero están en su derecho.