La patronal del pequeño comercio ha puesto el grito en el cielo al conocer que el Consell de Mallorca va a suprimir la subvención que hasta ahora les daba en concepto de normalización lingüística, o lo que es lo mismo, dinero por rotular en catalán.
Es normal que cuando a uno le quitan un dinero que tenía como seguro se enfade pero desde luego los comerciantes, desde mi punto de vista, tienen otros motivos para estar preocupados, por ejemplo los problemas que les pueden llevar a bajar la persiana.
En general los comercios de Mallorca están obsoletos, se han quedado anclados en el pasado y no hacen nada o casi nada por innovar, por ser más competitivos, por ofrecer un producto atractivo de cara al cliente, por ampliar sus horarios y no convertir el centro de las ciudades en un espacio muerto.