El que fuera alcalde de Palma Antoni Noguera ha sido elegido este fin de semana como coordinador único de Mes per Mallorca. Noguera llega al cargo en uno de los momentos más críticos de la formación. Sus predecesores -la bicefalia ejercida por Bel Busquets y Guillem Balboa durante los últimos meses- le dejan una herencia que Noguera confía en cambiar radicalmente. Hace menos de un mes, la candidatura de Més per Mallorca al Congreso de los Diputados, encabezada por Balboa, apenas superó los 18.000 votos, 7.000 menos de los que obtuvo en los últimos comicios a nivel nacional en abril y 20.000 menos de los que logró en las autonómicas de mayo.
Més ha señalado a Noguera como la gran esperanza para encauzar el futuro de la formación. El ex alcalde de la capital obtuvo el 87 por ciento de los votos en la IV Asamblea General de la coalición. Con este amplio refrendo el partido quiere cerrar un periodo convulso que le ha llevado a obtener una escasa representación electoral -en beneficio de socialistas y podemitas- y del que tendrá que pasar página aclarando un ideario que permita a la formación lanzar un mensaje claro y enfocado a los problemas reales de los ciudadanos a los que aspira a representar.
Noguera cierra la etapa de una bicefalia que se ha revelado poco efectiva. A la vez deberá consolidar la formación como un solo partido, encajar el papel de su marca menorquina -muy a menudo por libre en la toma de decisiones- y, sobre todo, marcar un perfil propio frente a PSIB y Podem, grandes beneficiados de la pérdida de peso político de Més. Para ello, la formación de Noguera deberá conjugar su papel en las instituciones compartidas con la necesidad de no ser identificada como la muleta necesaria para que otros gobiernen.
El nuevo coordinador se plantea el cambio como un proyecto a largo plazo, con un horizonte de 20 años; un proyecto más cohesionado que la sopa de letras y marcas que cambiaban en cada cita electoral y dispuesto a ensanchar su base para aspirar a ser alternativa. Ese es uno de los planteamientos esgrimidos por Noguera: un sentimiento de pertenencia y autoestima que pueda hacer realidad lo que denomina "soberanismo inclusivo", atrayendo a sectores sociales que en las últimas citas electorales han optado por apoyar otras propuestas de izquierda más pragmáticas en cuestiones de identidad. Para otros planteamientos definidos por la formación como señas de identidad -feminismo, ecologismo, innovación...- Més sabe que no tiene la exclusiva.
El reto, por tanto, no será fácil. Y aunque no hay -de momento- elecciones a la vista, sí es necesario que el nuevo coordinador marque su impronta y el camino a seguir desde el primer momento. Su año cero ya ha comenzado y sus adversarios políticos le llevan mucha ventaja.