SOCIEDAD

Científicos de la UIB analizan en la Antártida la adaptación de plantas en climas extremos

Estudio

Redacción | Martes 18 de marzo de 2025
Un equipo de investigadores del Instituto de Investigaciones Agroambientales y de Economía del Agua (Inagea) de la UIB viajaron a la Antártida para analizar la capacidad de adaptación de las plantas en climas uno de los entornos más extremos del planeta.

Los biólogos Javier Gulías, Manuel Ayuso, David Alonso y Xurxo Gago

centraron su estudio durante tres semanas en la capacidad fotosintética de diferentes especies vegetales y su resistencia a factores ambientales como la temperatura, la disponibilidad de agua y la radiación solar.

En una rueda de prensa, Gulías y Gago han explicado que el grupo aún está trabajando en las conclusiones y resultados de esta expedición, si bien han avanzado que hay especies que se adaptan y que son muy resistentes en ambientes complicados como la Antártida.

Como ha comentado Gago, hay plantas que son "tremendamente" eficientes con los recursos. "Que sean terriblemente eficientes les permite crecer y tolerar muchísimo. Es interesante porque si entendemos como funcionan esos mecanismos, lo podremos llevar a nuestros cultivos de modo que sean mas eficientes en el uso del agua, los nutrientes, que es fundamental, y que no se pierda producción pero que sean más tolerantes a una sequía o una helada", ha indicado.

Hay diversas especies, las propiamente de la Antártida, que son muy resistentes pero también hay musgos, plantas hepáticas y líquenes que han permitido a los investigadores entender cómo los seres vivos se adaptan a un ambiente tan extremo.

El grupo viajó en enero a la base argentina Carlini, situada en la isla Rey Jorge, en el archipiélago de las Shetland del Sur, en el marco del proyecto de investigación 'Popeye'. "Es una zona que tiene muchas plantas, fauna, mamíferos marinos, pingüinos", ha comentado Gago en su intervención.

El equipo de la UIB, en colaboración con las universidades de País Vasco, de Valencia y Oviedo, ha desarrollado con esta investigación nuevas técnicas y métodos portátiles para analizar muestras fuera del laboratorio, en entornos remotos con infraestructuras limitadas.

Como ha recordado el investigador Xurxo Gago, del departamento de Biología de la UIB, las condiciones meteorológicas de la Antártida supusieron un desafío adicional para los investigadores.

Durante su estancia de cinco semanas entre enero y febrero, que coincidió con el periodo más cálido del verano antártico, se registraron temperaturas de entre -2 y 2 ºC y fuertes rachas de viento, lo que complicaba las labores de los investigadores.

Gago ha recordado que, durante las tres semanas de investigación de campo, hubo dos ventiscas de verano y sensaciones térmicas que alcanzaron casi los -20 ºC. "Fue complicado manejar las muestras", ha reconocido, que ha remarcado la importancia de aprovechar la experiencia para recoger el máximo número de muestras.

En detalle, la expedición realizó trabajo de campo en el lugar y recogió diversas muestras para analizar en el laboratorio, ubicado en el Parc Bit de Palma.

"Las plantas nos enseñan cuál es su nutrición ideal para promover ciertos mecanismos que les permitan crecer y desarrollarse, pero también tolerar. Nos permite definir como es esa especie para que sean más eficientes", ha apuntado Gulías.

Sobre los cultivos, este investigador ha comentado que tradicionalmente se han seleccionado variedades muy productivas si el ambiente es favorable, pero nada favorables si el ambiente no es favorable. "Nos interesa analizar variedades que sean más graduales, quizás no tan productivas en condiciones favorables pero que, si las condiciones no son favorables, son medianamente productivas", ha comentado.

Gulías considera que este conocimiento es muy interesante para ambientes como en el Sahel, al norte del continente africano, o incluso en España, donde hay años buenos, regulares y malos. "Cambiamos el paradigma porque cambian las necesidades y también las condiciones, y porque interesa poder cultivar en zonas no tan productivas", ha indicado.

Esta expedición se enmarca en el proyecto POPEYE, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y la Agencia Estatal de Investigación, con cofinanciación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). Los investigadores de la UIB esperan continuar con esta iniciativa hasta septiembre de 2027.

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