La investigación se inició como consecuencia de una denuncia en la que se acusaba a una mujer de haber inducido a una joven a que ejerciera la prostitución, algo que ya había hecho con otras chicas para las que captaba a los clientes, ha detallado la Jefatura Superior de Policía de Baleares en un comunicado.
Los agentes del Grupo IV de La Unidad Contra las Redes de Inmigración y Falsificación (UCRIF), que se hicieron cargo de la investigación, averiguaron que la joven era menor de edad cuando se produjeron los hechos y que, supuestamente, la denunciada le conseguía clientes para que fuese a sus domicilios a realizar actos de carácter sexual por importe de 50 euros, de los que ella se quedaba con 20.
Ante la negativa de la menor a realizar este tipo de actos, la denunciada la amenazó e increpó de forma continuada. Tras recibir amenazas, la joven abandonó el domicilio donde residía con la supuesta proxeneta, pero tuvo incluso que irse de otra vivienda de un familiar en el mismo barrio ante las amenazas constantes recibidas.
Además de detener a la presunta autora de los delitos, la policía le intervino el teléfono móvil para continuar la investigación.