¿No le importa que le califiquen de tránsfuga por abandonar el grupo parlamentario de Vox y no entregar el acta de diputado?
– Tránsfuga no es esto. Tránsfuga es una persona que cambia mayorías, sólo hay que leer el pacto antitransfuguismo, y que cambia de partido. Yo sigo siendo afiliado de Vox. Soy una persona que sigue en VOX y que por discrepancias absolutas con la decisión de la dirección nacional y con el seguidismo que ha hecho la portavocía de mi grupo, yo en coherencia tengo que abandonar el grupo.
"Sigo siendo afiliado de Vox"
¿Usted abandona el grupo para manifestar un desacuerdo, como un acto de rebeldía? Usted sabe que eso no va a cambiar la posición de Vox.
– No, no es un acto de rebeldía, es un acto de coherencia con mi forma de pensar. Yo me presenté a las elecciones en la lista de Vox. Salimos ocho diputados y los ocho pactamos con el PP 110 puntos, y la presidencia del Parlament. Una vez pactado esto con luz y taquígrafos, todo el mundo sabe cuáles son los 110 puntos. De repente una noche del 11 de julio, sin pedirnos la opinión y sin darnos ninguna explicación, se rompe el pacto y se desestabiliza totalmente lo que los 62.000 votantes de Vox nos dijeron, que había que cambiar un gobierno de izquierdas por un gobierno de derechas, en este caso el PP. Si ahora se rompe el acuerdo de los 110 puntos, lo lógico es que yo, por coherencia, me vaya del Grupo. ¿Rompemos el pacto porque nos van a enviar “menas”? Primero, la competencia de los “menas” (menores inmigrantes no acompañados) es del Consell, pero allí no se ha roto el pacto y en el Ayuntamiento de Palma tampoco. ¿Cuál es el objetivo, el argumento por el cual se rompe? Lo desconozco porque no se da una explicación coherente en este tema. Por tanto, yo abandono y quiero seguir cumpliendo los 110 puntos que yo me comprometí con los votantes.
La presidenta del partido en Baleares, Patricia de las Heras, afirmó cuando se rompió el pacto que nadie les votó para que aceptaran la política migratoria del PSOE y acusó al PP de rendirse ante los socialistas. ¿Qué opina?
– Esa es una opinión de Patricia, es una opinión del partido y esa opinión que afecta a la dirección nacional. Pero en ninguno de los 110 puntos ponía que romperíamos el pacto si venían los menores. Se dijo que se intentaría minimizar este tema con ciertas medidas. Vox y yo mismo nos comprometimos con los votantes cuando firmamos el pacto de 110 puntos. ¿En qué punto dice que cuando el gobierno nos traiga 10 menas, vamos a romper? En ninguno.
"Vox y yo mismo nos comprometimos con los votantes cuando firmamos el pacto de 110 puntos"
Manuela Cañadas, portavoz del Grupo Parlamentario, afirmó en la sala de prensa del Parlament, que se había celebrado una reunión telemática con la dirección nacional, en la que estaban alrededor de 100 personas, en la que habían participado la mayoría de diputados autonómicos, coordinadores y asesores, Y afirmó que la ruptura del pacto se había consensuado con todos. Y que las bases y los cargos electos de Baleares habían dado apoyo a la decisión de romper el pacto con el PP. ¿Mintió?
– Bueno, yo no voy a decir si mintió. Yo simplemente diré que a mí se me convocó a una reunión con más de 100 personas, que duró 10 minutos. Intervino el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, y expuso los motivos. No le dieron la palabra a nadie y nadie pudo decir nada. Por lo tanto, no sé qué apoyo está hablando.
Se le preguntó a Cañadas cómo había sido sondeada la militancia, porque ella presumía de tener el apoyo de la militancia. Y dijo que nadie le había expresado su disconformidad, sino todo lo contrario.
– Pues lo que yo he notado es que mucha gente no entiende cómo se podía romper un pacto con el PP y dejar de aplicar nuestras políticas, porque el efecto de romper el pacto es que nuestras políticas, que eran muchas y muy importantes, se van a dejar de realizar. Desde que el viernes tomé mi decisión, mi teléfono no para de sonar para darme la enhorabuena, para decirme que soy coherente, que me entienden perfectamente y que esto no tiene ninguna explicación.
Usted forma parte de los críticos, que se oponen a seguir directrices de la dirección nacional. Incluso el propio Le Senne, cuando la famosa crisis de su expulsión del Grupo Parlamentario, dijo que se le expulsaba por seguir las directrices de la dirección nacional. Ustedes eran cinco, Rivas, Rodríguez, Cañadas, Verdú y usted mismo, contra dos, De las Heras y Le Senne. En un momento dado esas mayorías cambian, y se quedan Rivas, Rodríguez y Buades contra cuatro. ¿Puede explicar a qué se debe este cambio de mayorías?
– Yo le pediría que hable con las dos que estaban con los cinco y que ahora no están (Cañadas y Verdú). Tendrán sus razones. No tengo ni idea.
¿No las han dado?
– No. En un momento dado nos dijeron que apoyaban a la dirección nacional y allí se quedó.
Ustedes tres han mostrado bastante desapego por las directrices de la dirección de Vox.
– Sí. La dirección nacional tiene que saber que es un partido nacional, pero que cada comunidad autónoma y cada ciudad tiene sus maneras de ver las cosas. Tendrían que tener más en cuenta nuestra opinión. Y muchas veces no la tienen en cuenta. De hecho, la ruptura con el PP se hizo sin consultar a ningún diputado.
"La ruptura con el PP se hizo sin consultar a ningún diputado"
Cuando sucedió eso, a nivel interno de Baleares, ¿usted o algún otro manifestó su discrepancia con la ruptura del pacto?
– No, no dije nada porque vi cómo en las ruedas de prensa de la portavoz se daba como hecho. Yo he esperado todo este tiempo prudentemente para que me dieran la explicación, no la he pedido. Igual que no me pidieron a mí la opinión para romper, yo no voy a ir a preguntar nada. Espero que Patricia o Manuela me llamen y me digan qué motivos hay, o que por lo menos escuchen, pero ni me han llamado ni yo las he llamado a ellas.
Volvamos a lo de los menores. Patricia de las Heras, Manuela Cañadas y Gabriel Le Senne, a nivel local, han tratado de expresar la gravedad de lo que se había decidido por parte del señor Feijóo y que eso justificaría la ruptura del pacto. ¿Usted discrepa de esta visión?
– Claro que sí. Porque si me dijera que, rompiendo el pacto con el PP, se resuelve lo de los “menas”, lo entendería. Pero ¿qué consecuencia ha tenido? Absolutamente nada, porque, además, la competencia es de los consells. ¿Por qué se ha roto? ¿Con qué objetivo? Aquí el pacto iba muy bien. Déjeme recordar la negociación de los presupuestos. Fue dura, todo el mundo lo pasó mal. Yo he sido sindicalista nueve años de CSIF y he negociado cosas en Función Pública. Sacamos unos presupuestos muy buenos, con muchas ideas de Vox. Todo eso ahora mismo lo hemos perdido. ¿Qué fuerza tenemos? Ninguna. Entonces, mi gran pregunta es, si Santiago Abascal el 11 de julio dice públicamente que estábamos por principios y no por sillones, y sigue Le Senne, ¿qué hay detrás? Yo eso no lo puedo consentir por coherencia, no porque a mí me oculten algo sino porque a 62.000 votantes de Vox le están ocultando la verdadera razón por la cual se rompe un pacto, pero no se rompe. Se rompen los 110 puntos que son por delante las políticas que vamos a llevar a cabo, pero Le Senne sigue en su sillón. ¿Por qué? O se rompe o no se rompe.
¿Usted tiene la sensación de que a veces se toman decisiones en Vox, desde Madrid sin explicar y que aquí la dirección de Baleares, las asume casi sin preguntar?
– Sí, yo tengo esa sensación. En Madrid se toman decisiones que a lo mejor como partido político nacional son válidas o podrían ser válidas, pero que después no se traslada a cada comunidad autónoma y, sobre todo, a cada uno de los electos, de los diputados, los que apretamos el botón todos los martes, sí, no o abstención.
Pero a usted no se le escapa que hay gente en Vox, que piensa que el partido ahora mismo está en una posición de fuerza, porque el Govern está en minoría y sigue necesitando a Vox. Si no se les da lo que se pide en cada momento, dejan caer al Govern.
– El Govern puede gobernar en minoría. Habiéndose aprobado unos presupuestos, con ideas de Vox, estos presupuestos los pueden prorrogar. Lo está haciendo Pedro Sánchez. Creo que es una deslealtad de Vox con el gobierno del PP. Somos dos partidos muy diferentes, pero está claro que si no queremos que la izquierda gobierne, nos tenemos que encontrar. No hay más remedio. También hay que ver cómo nos encontramos, cada uno tiene sus mayorías y sus números, pues hay 4 millones que votan a VOX y hay 10 millones que votan al PP. Pero al final nos tenemos que encontrar. Esta guerra absurda entre Génova y Bambú no lleva a nada, sino que la izquierda, tarde o temprano, vuelva a gobernar en Baleares.
"Es una deslealtad de Vox con el gobierno del PP"
¿Qué razones hay para que el Grupo Parlamentario de Vox se haya mostrado tan inestable y tan desunido?
– Es un problema de egos. La política en general tiene un problema en España. Uno es la corrupción y el otro son los egos. Si uno sabe trabajar en equipo y sabe compartir y sabe consensuar, pues no pasa nada. Pero cuando los egos se ponen por encima de los principios, es cuando vienen los problemas.
¿Y qué piensa hacer a partir de ahora? Usted ha dicho que votará en conciencia, pero ¿de acuerdo con el programa de Vox o al pacto con el PP?
– De acuerdo con las dos cosas.
¿A usted le gustó ver el manotazo de Le Senne en el ordenador de Mercedes Garrido?
– No, yo creo que se equivocó y se lo he dicho. Lo achaco a una falta de experiencia.
"Cuando los egos se ponen por encima de los principios, es cuando vienen los problemas"
¿Qué hará si le expulsan del partido?
– Yo seguiré pensando en lo que sigo pensando ahora, que mis ideas son las de Vox y las ideas de Vox son las mías. Coherencia.
¿Usted cree que va a haber más bajas en el grupo parlamentario?
– Pues no sé contestarle, depende de la conciencia de cada uno de los diputados. Siempre he respetado la libertad de los demás. Yo estoy convencido de que las ideas que Vox viene defiendo, pero pasar de la radicalidad al fanatismo, eso es lo que yo nunca aceptaré.