"La crisis interna de Vox ha causado más dolores de cabeza al Govern de los que sería deseable, no desde ahora sino desde octubre". Así de tajante se ha mostrado el vicepresidente y portavoz del Govern, Antoni Costa, quien ha dejado entrever que sus socios parlamentarios de Vox no son todo lo fiables que el Ejecutivo desearía.
Costa, que ha comparecido en rueda de prensa junto al conseller de Empresa, Ocupación y Energía, Alejandro Sáenz de San Pedro, ha asegurado que "la crisis afecta a un partido político ajeno al PP" y ha destacado que "el Govern es monocolor del PP y la crisis afecta a Vox". Y ha instado a "quien tiene la crisis a que la resuelva lo más rápido posible en beneficio de la ciudadanía. Instamos a Vox a resolver su crisis interna".
Antoni Costa ha destacado que el Govern "es sólido, cohesionado y trabaja a rajatabla en su hoja de ruta: el programa de 500 medidas contempladas en el programa electoral del PP y las 110 medidas pactadas en julio con Vox".
"En la medida en que el Govern está en disposición de cumplir, pedimos que la otra parte cumpa", ha aseverado el portavoz del Govern y ha recordado que "tenemos los presupuestos aprobados, lo que supone una tranquilidad y estabilidad".
Costa ha confirmado que el Govern mantiene contactos con los dos bandos de Vox enfrentados en el Parlament y con la dirección estatal de ese partido para "ayudar" a que resuelvan su crisis: "Vamos a volver a lo que había antes y sigamos trabajando", ha dicho el conseller de Economía, Hacienda e Innovación.
"Imaginemos que lo que se produjo el lunes se vuelve atrás (...) esto es lo que estamos intentando, dentro de nuestras posibilidades", ha incidido Costa.
El portavoz y vicepresidente ha descartado por completo el adelanto de elecciones y ha eludido avanzar qué posición tomará su grupo si se materializa la expulsión del partido de los diputados díscolos de Vox, que se convertirían con ello en tránsfugas.