Sin embargo, la sonrisa con la que el de Manacor abandonaba la pista central del Queensland Tennis Centre junto a Mar López es toda una declaración de intenciones de como afronta Nadal su regreso que tendrá el próximo 2 de enero un complicado rival, Dominic Thiem.
El triunfo, en esta ocasión, no era lo más importante sino calibrar fuerzas. Un partido que ha durado apenas 73 minutos ante una pareja sólida, en activo y mucho más joven que fue muy superior en el saque (doce saques directos frente a ninguna de la pareja española).