CULTURA

"Yo sólo me considero un hombre que escribe"

(Foto: J. Fernández Ortega).

Àlex Volney, escritor, librero y editor

Josep Maria Aguiló | Miércoles 06 de diciembre de 2023
El hasta ahora presidente del Gremi de Llibreters de Mallorca, Àlex Volney (1969), presentó la renuncia voluntaria al cargo hace dos meses. Su sustituto será Miquel Ferrer, de Rata Corner. En esta entrevista, hecha desde la admiración personal y profesional, Volney repasa su trayectoria, explica sus proyectos de presente y de futuro, y al mismo tiempo analiza el momento por el que está viviendo el sector del libro en estos últimos años.

¿Durante qué periodo ha sido el presidente del Gremi de Llibreters?

Desde el 1 de febrero de 2021 hasta finales del pasado mes de octubre, en que anuncié mi renuncia, al considerar que convenía un cambio de etapa y convocar elecciones.

¿Qué destacaría de su labor a lo largo de estos más de dos años y medio?

Destacaría, por ejemplo, las primeras Jornades del sector del llibre a les Illes Balears, que organizamos en Can Sales en marzo de 2022. Asimismo, recalcaría también la celebración del Día de Sant Jordi en la Rambla, junto con las floristas, que es algo que hicimos este año. De hecho, esto último era una vieja reivindicación pendiente desde hacía ya muchos años. La verdad es que este 23 de abril fue una fiesta muy cívica y preciosa, así como un éxito absoluto.

¿Por qué tomó la decisión de no continuar al frente de la entidad?

Porque consideré que se presentan nuevos retos, que requerían una convocatoria de elecciones y un cambio en la manera de funcionar.

¿Qué le desea a la nueva junta?

Le deseo suerte y aciertos en esta nueva etapa que ahora se abre.

¿Cuándo abrió sus puertas Llibres Ramon Llull?

La librería se fundó en 2014, en la calle Argenteria. Con posterioridad, se trasladó a su actual ubicación, en el pasaje Joan XXIII, en agosto de 2019. Por otra parte, este próximo año hará treinta y cuatro años que soy librero, pues fue en 1990 cuando entré en el mundo del libro.

"Consideré que se presentan nuevos retos, que requerían una convocatoria de elecciones y un cambio en la manera de funcionar"

Desde hace un tiempo, es también editor...

Es así, sí, si bien yo diría que soy editor accidentalmente. No era un objetivo que yo tuviera a priori ni me considero un editor en el sentido tradicional, pero gracias a Josep Amengual y a otros autores poco a poco he ido consolidando mi microscópica editorial.

¿Edita esencialmente libros sobre temas históricos?

Sí, efectivamente, de momento es así, pero no siempre será de ese modo. En el caso concreto de Josep Amengual, confió en mí, a pesar de que podría haber publicado en otras editoriales. En ese sentido, y hablando ya en general, añadiría que hay autores que necesitan tener la confianza de una persona y también agregaría que a veces falta algo de transparencia entre las editoriales y los autores.

¿Qué piensa de los audiolibros?

Es algo muy bueno y una opción que muchas personas utilizan, ya sea por edad, por salud o por otras circunstancias personales. Además, está creando una industria fabulosa en este ámbito específico.

¿Son relativamente recientes?

Los audiolibros ya existían en los años noventa y funcionaban muy bien. Sin embargo, en aquel momento las grandes editoriales decidieron no apostar claramente por ellos, algo que sí están haciendo ahora, seguramente porque nos encontramos ante un nuevo paradigma, en el que todo el mundo está haciendo probaturas. En cualquier caso, insisto, los audiolibros representan desde hace años una cosa muy positiva, que ahora, paradójicamente, se presenta como algo nuevo.

¿Conoce alguna anécdota relacionada con los audiolibros?

Precisamente, este pasado lunes una gran autora mallorquina muy reconocida me dijo que se dormía escuchando textos de León Tolstói.

"Nunca me opuse a los libros electrónicos, si bien en su momento ya vaticiné que posiblemente no arraigarían mucho"

¿Qué valoración hace de los libros electrónicos?

Por lo que respecta a los libros electrónicos, nunca me opuse a ellos, si bien en su momento ya vaticiné que posiblemente no arraigarían mucho, como así está ocurriendo. Piense que no han pasado nunca de una cuota de mercado del cuatro o del cinco por cien, a pesar de que llevan funcionando desde hace ya veinte años. De hecho, si hubiera una demanda fuerte de libros electrónicos, todos los tendríamos en las estanterías, pero por ahora no hay tal necesidad. Además, la mayoría de editores no se han dedicado aún a promocionarlos de verdad.

¿Cuál sería la principal causa de esa falta de crecimiento de los libros en soporte electrónico?

Para contestar a esta pregunta, quizás sea bueno hacerlo con un doble ejemplo. En el caso de un arqueólogo que decida irse a Egipto y llevarse un soporte electrónico, el hecho de poder consultar enciclopedias allí mismo, con un kindle, resulta sin duda genial. En cambio, creo que la mayoría de lectores actuales aún prefieren leer una novela o un ensayo en el formato tradicional, ya sea en la playa, debajo de un árbol o en el dormitorio.

Durante la pandemia se tuvo la sensación de que se leía más que nunca. ¿Fue así realmente?

Bueno, quizás habría que matizar un poco esa percepción. Recuerdo que durante la pandemia los medios hablaban, por ejemplo, de que había "colas en las librerías", pero era porque había una normativa que cumplir y los clientes tenían que entrar de uno en uno. Aun así, es cierto que durante el confinamiento había un gran deseo de leer. En ese sentido, yo recomendaba a algunos de mis clientes que leyeran los libros que ya tenían en casa y que nunca habían podido leer hasta ese momento.

Tres años después, ¿a qué se debe la actual crisis en el sector?

Yo diría que en parte se debe a que todo se ha racionalizado de nuevo, lo que en estos tiempos convulsos significa que hay un reajuste a la baja. De hecho, en estos últimos meses han cerrado sus puertas varias librerías hasta hace poco muy populares en comunidades como Madrid, Cataluña o el País Vasco. De momento, aún nos falta una mayor perspectiva para saber con más detalle qué está ocurriendo en el sector del libro, porque nos encontramos en el centro del huracán.

¿Nos hallamos entonces en una especie de 'tormenta perfecta' en sentido negativo?

Así es, pues son muchos los factores que están influyendo en la actual situación, como por ejemplo la presencia cada vez mayor de las redes sociales en nuestra vida cotidiana. A ello hay que añadir que, por desgracia, hoy está cuajando también la idea de que los niños que estudian o que leen son unos frikis, una idea que acaban asimilando igualmente todas las personas que no quieren leer.

"Si el tiempo de ocio es cada vez más reducido para muchos trabajadores, el sector del libro se resiente también por ello"

El hecho de tener, en general, cada vez menos tiempo para el ocio, ¿influye también en la actual situación?

Si el tiempo de ocio es cada vez más reducido para muchos trabajadores, el sector del libro se resiente también por ello, porque la literatura asimismo es ocio. En el caso concreto de la pandemia, del que ya hemos hablado, podemos decir que entonces tuvimos un "ocio obligado".

¿En su caso fue también así?

Bueno, en mi caso disfruté de poder leer o releer libros que tenía en casa y, ya como mera anécdota, de recuperar música pop de los años ochenta a través de Youtube.

Fue un momento muy especial por muchas razones...

Así fue. Además, cada uno de nosotros pudo volver a dirigir su mirada hacia su propio yo interior. Sin embargo, ahora que hemos vuelto a la normalidad, no hay tiempo para poder escucharnos a nosotros mismos ni para poder leer.

¿Somos mejores si leemos y peores si no lo hacemos?

No necesariamente. En mi caso, yo nunca he dicho que una persona sea mejor porque lee, nunca. Lo que sí creo es que leer supone muchas ventajas, como poder vivir muchas vidas en una sola.

¿Cuándo empezó usted a escribir?

Empecé a escribir de niño, en concreto dietarios sobre pájaros. Yo tenía entonces unos diez años de edad. Con posterioridad, con catorce años, escribí un primer libro que aún sigue inédito. Podríamos decir que llevo toda la vida escribiendo, con una actividad dietarista muy fuerte, también aún inédita, que con la pandemia se intensificó.

"La novela que estoy escribiendo es un proyecto que me interesa mucho, porque es un compromiso con mis antepasados"

¿Cuál ha sido el principal proyecto literario en el que ha estado trabajando en estos últimos años?

Desde hace veinticinco años estoy trabajando en la elaboración de una novela, que aún no he concluido por circunstancias personales y de salud, pero estoy seguro de que la acabaré. Es una novela que a mí me interesa mucho, porque es un compromiso con mis antepasados. El día que finalmente publique esta novela, me plantearé otros posibles proyectos literarios.

¿Se considera más novelista que poeta o ensayista?

Yo sólo me considero un hombre que escribe. Así que si me dijeran que soy un intelectual, me estarían insultando —ironiza—. Aun así, me encanta esta pregunta, porque yo soy más de la cuerda de Josep Pla, es decir, más narrativo que lírico. Para mí, la poesía es algo muy serio, que creo que se tiene que vivir las veinticuatro horas del día.

¿Le apasiona la narración entonces?

Así es, tanto si estoy redactando dietarios como si estoy escribiendo una novela, como por ejemplo la que aún no he cerrado. Pese a ello, como sabe, también he escrito poesía, sobre todo en mis inicios, porque era una forma de empezar en el mundo literario.

¿El hecho de haber sido padre hizo variar el ritmo de su producción literaria?

El hecho de tener hijos es siempre algo muy trascendental. En mi caso, tras haber sido padre empecé a escribir más y a publicar más, incluso tal vez precipitadamente, sobre todo cuando mis dos hijos eran aún pequeños.

¿Y cambió también su perspectiva vital?

Mi perspectiva vital cambió en el sentido de que antes de ser padre no tenía miedo a nada ni me planteaba según qué cosas. Luego, siendo ya padre, empecé a ser más cuidadoso con todo y a pensar en el futuro.

"Tener hijos es siempre algo muy trascendental. En mi caso, tras haber sido padre empecé a escribir más y a publicar más"

Su compañera, Joana Berber, le ha acompañado siempre en sus proyectos profesionales...

Así ha sido, sí. A veces ha habido gente que no entendía que yo pudiera trabajar junto con mi compañera, cuando la verdad es que ella es el mejor equipo que puede tener un librero. Lo he podido comprobar durante más de treinta años. No ha trabajado conmigo porque fuera mi compañera, ni yo con ella porque fuera mi pareja, sino porque ambos formamos un equipo.

¿Una librería debe tener clientes de cualquier ideología?

Mire, me moriría de asco si yo le pidiera a un cliente cuál es su ideología o si no tuviera entre mis clientes a personas de cualquier color político, porque entonces no habría aprendido nada en treinta y cuatro años de trayectoria profesional. Precisamente, lo que me ha enriquecido a nivel personal ha sido constatar que el mundo es diverso. Esa es la riqueza de una librería. En cambio, mirar quién es quién, fijándose sólo en sus ideas, es una barbaridad.

Coincido con usted, sí...

De hecho, a veces no podríamos llenar tampoco las estanterías, porque tendríamos que quitar de los anaqueles a autores que, como personas, han sido más bien impresentables.

¿Nunca ha tenido ningún problema con ningún cliente?

Bueno, no hace mucho, una persona vino a hacer apología de los asesinatos de la dictadura franquista a mi librería, y la invité a salir, que era algo que no había hecho nunca. Lo hice porque estaba riéndose de las víctimas del franquismo. Pese a lo que le he contestado ahora mismo en las dos preguntas anteriores, reconozco que no puedo soportar que se rían de los muertos, sean de la ideología que sean. Con ello quiero decir que también empatizo con el dolor de las personas que durante la Guerra Civil fueron perseguidas por ser católicas, ir a misa o ser de derechas.

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