La regiduría de Economía y Comercio del Ayuntamiento de Palma planea un ambicioso plan que pretende convertir la capital mallorquina en un centro comercial abierto que impulse los emblemáticos como principal atractivo para el turismo de compras. A pocas semanas de la campaña de navidad, Cort quiere también hacer del tradicional mercadillo navideño otro elemento singular que seduzca a los visitantes y a ciudadanos. Actualmente, se está realizando un observatorio de la tipología comercial de la ciudad que permita aplicar políticas encaminadas a mejorar la competitividad de los comercios y a tomar decisiones que les afecten de forma prudente y en función de sus necesidades.
Cort trabaja para dinamizar y reinventar el comercio local mediante una serie de proyectos y medidas estratégicas que tienen su punto de partida en un observatorio - como un censo de los comercios- en el que el consell económico y la Dirección General de Comercio están trabajando. Se trata de un estudio basado en la estadística, que se realiza mediante un trabajo de campo, para poder constatar qué tipología comercial hay en Palma, cuáles son sus necesidades y así "llegar a unos objetivos claros para saber hacia dónde y cómo impulsar el sector".
El director general de Comercio, Toni Fuster, explica que "la inexistencia actual de datos, hace que las políticas que se hacen sean a ciegas". "Es muy complicado porque tenemos que partir de cero, hay que ir puerta a puerta; no todos los comercios están digitalizados". Una vez que esté en marcha, explica, desde PalmaActiva habrá una persona dedicada a retroalimentar el censo para que no se quede "en una simple memoria". "Tenemos que saber si tenemos muchas o pocas franquicias, a cuántas personas ocupan los comercios y qué tipo de perfil requieren". Fuster destaca en este sentido que "los datos nos llevan a hacer políticas que los pequeños comercios no pueden hacer por sí solos, como bolsas de trabajo o demandas específicas de trabajadores especializados".
Así, este censo de comercios permitirá a Cort tener un parámetro y que las políticas "estén encaminadas a mejorar y saber si por ejemplo necesitan más formaciones para digitalizarse, saber si nuestras subvenciones están siendo suficientes para innovación, por ejemplo".
El objetivo es dar al comercio de Palma una nueva identidad que se traduzca en una homogeneización del entorno, que suponga un aumento de la competitividad de los negocios y que fomente el turismo de compras. El Parlament aprobó en marzo la Ley de Áreas Municipales de Impulso Comercial (AMIC), con el objetivo de que el tejido comercial de la ciudad sea un núcleo urbano con una proyección propia y una mejora del entorno, mediante la colaboración público-privada.
Será un entorno con aproximadamente entre 300 y 400 comercios adheridos, que deberán cumplir con la normativa, y que tal y como explica Toni Fuster "es un modelo de éxito en muchos puntos de Cataluña o hasta en Inglaterra". "Es un paso que hay que dar para el pequeño comercio, concienciando en que no es un gasto, sino una inversión que supondrá una mejora del cash y de la afluencia de personas debido a que se convierten en más atractivos". La ley está aprobada y a la falta de la iniciativa privada, aunque desde la regiduría afirman que ya han mantenido reuniones con las patronales y que están "totalmente abiertos a apoyar el proyecto".
Una de las ventajas competitivas que se contemplan son una armonización del entorno comercial o la posibilidad de parkings, que además puedan tener descuentos o ser gratuitos al presentar un ticket de compra, algo que desde Cort contemplan ante "la desventaja que supone para Palma el aparcamiento", a la espera de ese estudio inicial para saber la viabilidad.
"Sentirse dentro del mismo entorno comercial y que este sea atractivo es esencial para el turismo", defiende la regidora de Economía y Comercio, Lupe Ferrer. Para diferenciar Palma del resto de destinos, "hay que conseguir singularidad". Se ha puesto en marcha un catálogo de los comercios emblemáticos. "Franquicias hay en todos lados, lo que hay que perseguir es que esto no se quede en un listado, sino darles visibilidad internacional y difusión; el turismo va a estar siempre, pero hay que dar algo que puedan decir que solo lo pueden encontrar en Palma, y eso son nuestros emblemáticos".
Además, los emblemáticos participarán en la Feria Internacional del Turismo (FITUR), que se celebra del 24 al 28 de enero en Madrid.
Por otro lado, Palma quiere formar parte también del turismo de mercadillos navideños, similar a los que hay en el resto de Europa. Este año, debido a las obras en Plaza España, el mercado de Navidad se trasladará al parque de Ses Estacions, lo que ha permitido al área de Comercio sacar partido para hacer un mercadillo más estratégico: las paradas se habilitarán con un trazado previamente diseñado, que sigan un recorrido "con sentido" y que deriven a los visitantes al resto de comercios de la ciudad. Este año se duplicará la seguridad y se apostará por la artesanía. "Tenemos que hacer un esfruezo para que sea una navidad com toca, que la gente sienta el espíritu navideño y que sea una llamada a la compra y se complemente el mercadillo con el resto de comercios". "No queremos que sean paradas dispersas sin sentido como ha habido hasta ahora".
En referencia a los mercados municipales, Ferrer denuncia que el anterior consistorio "dejó morir al mercado de Camp Redó", algo parecido a lo que ha sucedido en el mercat de Llevant, "donde a pesar de tener años para arreglar la situación, nuestro objetivo inminente está ahora en este mercado, que no queremos solo que sea una concesión, sino que esta vaya acompañada de un estudio de viabilidad para el futuro". En este sentido, Ferrer explica que el mercado será un atractivo para una zona "que lo merece", junto al Palacio de Congresos y el futuro museo de arte contemporáneo en Gesa. "Es un trabajo difícil pero hay que empezar".
Sobre el resto de mercados, la regidora destaca la importancia de las concesiones globales que permiten la gestión privada, y que "no repercuta en subidas de impuestos o perjudice a los ciudadanos". Asimismo, se muestra partidaria que la actividad siga siendo en un 40 por ciento alimentaria para que "no se pierda la razón de ser de un mercado".
En cuanto a otras políticas, la implantación de las Zonas de Bajas Emisiones, que Cort ha pedido su aplazamiento hasta diciembre de 2024, desde la redigudira de Comercio admiten que "habrá que cumplir con Europa", y que, en cuanto a las peatonalizaciones, insisten en la importancia de ese censo de comercios para poder estudiar las posibilidades. "La calle Velázquez, histórica de Palma, ha sido abandonada, después de que tardasen cinco años en peatonalizarla, y cuando la ciudadanía se olvida de una calle, esta muere", lamenta Fuster. "Las ideas son bonitas y anunciar proyectos a bombo y platillo está muy bien, pero hay que saber primero la viabilidad y las repercusiones que tendrá sobre la ciudadanía y los comercios; no hay que vender humo", denuncia por su parte Lupe Ferrer, quien defiende que "el camino para todo es el diálogo y estudiar antes de tomar decisiones tan importantes".