POLÍTICA

"Auditaremos la Renda Social Garantida para saber por qué han disminuido los perceptores"

(Foto: J. Fernández Ortega).

Catalina Cirer, consellera de Afers Socials

Josep Maria Aguiló | Domingo 08 de octubre de 2023
La entrevista a la consellera de Famílies i Afers Socials, Catalina Cirer (Palma, 1963), empieza y termina con un abrazo. Suele decirse que una de las primeras reglas que debe respetar un buen periodista es la de no implicarse emocional o personalmente en los reportajes, las entrevistas o las crónicas que haga. Pero uno no siempre ha estado del todo de acuerdo con esa regla, y, además, en caso de que lo hubiera estado, Catalina Cirer merecería y merece sin ninguna duda una excepción, por su trayectoria política, por su honestidad, por su cercanía con todo el mundo y por su gran humanidad, unos valores que han estado de nuevo también presentes en esta entrevista.

Una curiosidad. ¿Por qué la denominación de su departamento es Conselleria de Famílies i Afers Socials, y no a la inversa, con Afers Socials en primer lugar?

Porque cuando hablamos de servicios sociales, las personas van siempre por delante de todo. Por tanto, si ponías en la denominación Afers Socials en primer lugar, parecía que lo más importante eran las materias, los temas o las competencias de la Conselleria. En ese sentido, lo que nosotros quisimos fue que se viera claro que las familias, es decir, las personas en este caso, iban por delante de todo el resto de asuntos, competencias y problemáticas que se derivan de sus respectivas situaciones, bien individuales o bien colectivas como familias o grupos. Las familias siempre tienen que ir por delante.

La conformación de los nuevos equipos de cada conselleria parece que ha costado un poco más de lo que suele ser habitual cuando se produce un cambio de Govern...

Bueno, yo creo que en algunos casos ha sido quizás así, sí, aunque no necesariamente por las mismas causas o razones. En nuestro caso, por ejemplo, yo aún no tengo el 100 por cien de los puestos cubiertos, pues aún nos falta una persona para el Observatori de la Infància i l'Adolescència. Ello se debe a que para cubrir ese puesto es necesario encontrar a una persona con un perfil técnico muy específico, que por ahora no acabamos de encontrar.

¿Ha habido también situaciones concretas en cada conselleria en que buena parte de ese proceso ha sido, en cambio, mucho más rápida?

Efectivamente. Ha habido casos en que la propia presidenta del Govern y los distintos consellers teníamos muy claro que determinadas personas con una gran experiencia debían formar parte de nuestros equipos y, afortunadamente, esas personas enseguida han dicho que sí y se han sumado a nuestro proyecto. Asimismo, ha habido también personas que te han pedido un poco de tiempo antes de darte una respuesta afirmativa o negativa.

¿Le gustaría añadir algo más sobre este punto?

Sí. Me gustaría añadir que ha habido también otros casos en que ha habido personas igualmente muy válidas que directamente han dado un paso adelante y se han ofrecido para formar parte de este Govern y de este proyecto, antes de que tú les pidieras que se integrasen en tu equipo o incluso a pesar de que a lo mejor en un primer momento no hubieras pensado en ellas. En ese sentido, quiero dar también las gracias a esas personas por su compromiso voluntario de servicio a los ciudadanos de esta comunidad durante este mandato.

"Fina Santiago ha sido coherente con un modelo de servicios sociales que ha defendido siempre y por el que ha luchado durante muchos años en esta comunidad"

¿Qué valoración haría de su antecesora en el cargo, Fina Santiago, que sin duda ha sido un referente durante décadas en materia social?

Yo valoro mucho la coherencia en las personas y creo que Fina Santiago ha sido coherente con un modelo de servicios sociales que ha defendido siempre y por el que ha luchado durante muchos años en esta comunidad. Hay que recordar que fue consellera de Afers Socials entre 2007 y 2011, y luego entre 2015 y 2023. No es nada fácil tener una trayectoria como la suya. Por tanto, más allá de coincidencias y discrepancias, sin duda ha dejado su propia impronta dentro de los servicios sociales de esta comunidad.

Es así, sí...

Por otra parte, cuando comparecí recientemente en la Comisión de Servicios Sociales del Parlament para explicar nuestras líneas básicas de actuación, le agradecí públicamente a Fina Santiago cómo se había llevado a cabo el proceso de traspaso en la Conselleria, la amabilidad con que me había recibido, los documentos que nos había dejado y la disponibilidad de su equipo hacia los homólogos de mi equipo. Esta cortesía se la agradecí y no me cuesta nada repetir ahora ese agradecimiento.

¿Cuál es el principal objetivo de su departamento en relación a la Renda Social Garantida?

Nuestro principal objetivo es que no quede fuera de esta prestación ninguna familia que pueda tener esa necesidad, porque por muchos perceptores que tengamos, si dejamos fuera a alguien que lo necesita, no hacemos un buen uso de esta prestación. Por tanto, además de ser muy escrupulosos en el uso de los fondos públicos, a la vez también queremos que esta ayuda llegue a todas las personas que realmente lo necesiten.

Cada Administración fija siempre unos baremos sobre quiénes pueden cobrar una ayuda y quiénes no en función de sus ingresos...

Así es, sí. Cada Administración fija siempre unos baremos concretos en ese sentido.

"Si ves que una ayuda no es lo eficaz que ha de ser para la ciudadanía, la tienes que revisar y adecuarla a la situación y al momento que se esté viviendo"

Entiendo que sea así, pero por desgracia ello hace que a veces algunas familias que se hallan en una situación casi límite no perciban finalmente ningún subsidio...

En estos casos, nuestra obligación es revisar esos baremos, bien a través de las auditorías, de las estadísticas, de lo que nos expliquen las entidades o de lo que nos digan los mismos usuarios, para cambiar dichos baremos si fuera preciso. Piense que la Renda Social Garantida nació en 2016 y que desde entonces ha tenido ya diferentes revisiones. Por tanto, nosotros hemos de ser capaces de hacer periódicamente una revisión de los instrumentos que tenemos para ayudar a las personas, pues es evidente que si ves que una ayuda no es lo eficaz que ha de ser para la ciudadanía, la tienes que revisar y adecuarla a la situación y al momento que se esté viviendo.

¿Cuál es el motivo por el que quiere hacer una auditoría del reparto de la Renda Social Garantida al final de la pasada legislatura?

La auditoría se hará porque, analizando todos los datos, hemos visto que entre mayo y julio de este año ha habido 649 perceptores menos de la Renda Social Garantida. Esa disminución no se había dado en los primeros meses de este año —en donde de media recibían esa ayuda más de 3.000 personas— ni tampoco en el mismo periodo de tiempo del año pasado.

Ah, de acuerdo...

Nosotros consideramos que la situación económica general no ha mejorado tanto como para justificar las cifras de mayo, junio y julio, pues aún hay personas que acuden a buscar alimentos a distintas entidades y todavía existe una situación de gran dificultad para muchas familias. Por tanto, haremos la auditoría porque no entendemos por qué se ha producido la citada disminución de perceptores de la Renda Social en esos tres meses.

"Cuando hablamos de servicios sociales, las personas van siempre por delante de todo"

¿No presuponen entonces ninguna hipotética o presunta irregularidad?

Exacto. Si presupusiéramos que se ha hecho algo mal, diríamos: "Ha pasado esto porque se ha hecho esto". En ese sentido, la auditoría nos tiene que dar una explicación de lo que ha pasado en relación a este asunto. Por tanto, si no ha pasado nada extraordinario, hemos de seguir igual. Y si ha pasado alguna cosa que tenga que ser corregida, la auditoría nos tiene que dar las pautas para intentar mejorar la gestión de esta prestación.

¿Qué destacaría de esta prestación social específica?

Por una parte, destacaría que es una prestación con fondos públicos, lo que significa que hemos de ser muy escrupulosos en el uso que hagamos de dichos fondos o de cualesquiera otros recursos de la Administración. Y, por otra parte, destacaría también que es una prestación que quiere ayudar a las personas que más lo necesitan, es decir, a aquellas personas que no tienen el Ingreso Mínimo Vital ni ninguna otra ayuda social, por lo que sólo disponen de la Renda Social Garantida para poder sobrevivir.

Hay imágenes que nos sobrecogen siempre, como las de las colas del hambre o las de personas durmiendo en la calle. ¿Llegará algún día en que esas imágenes desaparecerán?

Bueno, considero que como consellera sería muy pretencioso por mi parte decir: "Yo erradicaré totalmente todo esto". Lo que sí existe es mi compromiso de intentar mejorar esas y otras situaciones. A lo mejor no podemos evitar de hoy para mañana que la gente vaya por ejemplo a Zaqueo o a los Caputxins, pero hemos de procurar que cuando vayan a esos espacios encuentren todo lo que necesiten. Es decir, hemos de articular las ayudas que sean necesarias para que puedan llegar a la gente que acude a dichas entidades.

¿Qué más podría hacerse por esas personas?

Hay casos de personas que viven en la calle a las que conoces personalmente, con sus nombres y apellidos, con las que hablas y a las que intentas ofrecer lo que el sistema les brinda. Cuando has hablado ya con ellas, esas personas deciden entonces libremente si prefieren ir o no a un espacio de carácter social en el que poder ser atendidas y pernoctar o seguir con su vida.

Entiendo, sí...

Lo que también hemos de procurar es que si una de esas personas tiene derecho, por ejemplo, al Ingreso Mínimo Vital, alguien se lo tramite o le ayude a tramitarlo. Por tanto, debemos dar igualmente una serie de orientaciones y de caminos para que estas personas puedan tener acceso a las ayudas que les corresponden.

"Es necesario que haya una colaboración muy estrecha con las entidades del tercer sector, que conocen mejor que nadie todas estas problemáticas"

¿Cuál debe ser el papel de las instituciones y cuál el de las entidades en el ámbito de los servicios sociales?

Mi compromiso y el de mi equipo es intentar cada día poner un granito de arena para intentar paliar al máximo situaciones como las que acabamos de describir. Para ello es también necesario que haya una colaboración muy estrecha con las entidades denominadas del tercer sector, que conocen mejor que nadie todas estas problemáticas. En ese sentido, es indispensable ir de la mano con estas entidades, para que ese compromiso social y esa lucha en favor de los más desfavorecidos puedan ir dando cada vez más frutos.

¿Qué podemos hacer entre todos para intentar que situaciones terribles como las vividas por las menores tuteladas por el Consell no se repitan?

Yo creo que la coordinación entre las distintas instituciones, la Judicatura y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado es el instrumento básico para combatir esta problemática. Precisamente, el pasado miércoles el presidente del Consell, Llorenç Galmés, anunció la puesta en marcha de una auditoría de servicios para mejorar el sistema de protección de los menores tutelados. Considero que dicha auditoría será un elemento clarificador no sólo para fiscalizar mejor el pasado, sino también para plantear un nuevo escenario de futuro.

Usted procede de la democracia cristiana, es católica y siempre ha creído en la necesidad de las ayudas sociales. ¿Qué le diría a quienes cuestionan hoy esas ayudas?

Lo ha definido usted muy bien. Vengo de la democracia cristiana y soy católica practicante, y, por tanto, intento ser siempre coherente en mi forma de actuar en relación a las situaciones que estamos describiendo en esta entrevista. En ese sentido, escucho mucho más lo que dice el Papa o lo que dice el obispo de Mallorca que lo que dicen esas otras personas a las que usted acaba de hacer referencia. Desde siempre, he intentado actuar y aplicar la coherencia en mi vida particular y también en mi vida política.

Muchas personas creemos que en su elección ahora como consellera ha habido algo de justicia poética, por ser usted una política muy valiosa a la que en el pasado no siempre se juzgó con justicia y ecuanimidad...

Les agradezco mucho que hablen de "justicia poética" —se emociona— en relación a mí, porque la encuentro una expresión muy hermosa, pero yo creo que la presidenta Prohens me ha elegido única y exclusivamente por una cuestión de confianza. Aun así, insisto, me ha parecido una expresión muy bonita la que usted ha utilizado, una expresión que yo creo que también se merecería mucha más gente en mi partido, gente que es más importante que yo y que sabe más que yo.

"Vengo de la democracia cristiana y soy católica practicante, y, por tanto, intento ser también coherente en las situaciones que estamos describiendo en esta entrevista"

Volviendo ahora entonces a mi circunspección periodística habitual, ¿en qué medida valora el hecho de que la presidenta haya confiado en usted como consellera de Famílies i Afers Socials?

Valoro muchísimo que la presidenta haya confiado ahora en mí para este cargo de gestión y que además lo haya hecho a estas alturas de mi vida personal y política. Le quiero agradecer muy especialmente esta confianza a la presidenta, porque no todo el mundo tiene oportunidades como esta.

¿En qué sentido?

En el sentido de que es una oportunidad para seguir con una vocación y para seguir sirviendo a los ciudadanos, en este caso desde el Govern. Es cierto que también se puede servir a los ciudadanos desde la oposición y así lo demostró el PP en estos últimos ocho años, pero ahora puedo servirles desde un lugar privilegiado y de máxima responsabilidad.

¿De dónde proviene su interés por todas las cuestiones de carácter social?

Como sabe, con anterioridad ocupé ya otros cargos de responsabilidad, como el de delegada del Gobierno o el de alcaldesa de Palma, pero por mi carácter, por mi forma de ser y por mis convicciones, llegó un momento en que me di cuenta de que, para mí, el verdadero sentido de la política se encontraba en el trabajo relacionado con los servicios sociales. Me pasó ya cuando presidí el IMAS —entre 2011 y 2015— y me vuelve a pasar en estos momentos como consellera del Govern. En cierta forma, es ahora cuando realmente descubro por qué cuando tenía 16 o 17 años decidí entrar en política, que fue esencialmente para servir de una manera directa a las personas que más lo necesitan.

Si tuviera ahora mismo delante de usted a esa Catalina Cirer de 16 o 17 años, ¿qué le diría?, ¿en qué ha cambiado usted desde entonces y en qué sigue siendo igual?

Bueno —sonríe—, somos muy distintas, porque la Catalina Cirer de hace cuarenta años tenía un grado de inconsciencia que ahora me sorprende. De hecho, lo que más ha evolucionado es que la Catalina Cirer de ahora es mucho más consciente y más responsable, y lo vive todo con más intensidad. En ese sentido, hoy paso más pena que antes, sobre todo de no fallar a las personas que han depositado su confianza en mí y a los ciudadanos. Desde que fui nombrada consellera por la presidenta Prohens, le dedico una gran intensidad y un gran esfuerzo a mi labor actual, porque creo de verdad en ello y porque además sería muy deshonesto por mi parte no hacerlo así.

"Valoro muchísimo que la presidenta haya confiado ahora en mí para este cargo y que además lo haya hecho a estas alturas de mi vida personal y política"

¿Qué queda aún hoy de aquella joven tan impetuosa?

Lo que no ha cambiado es que siempre he sido y aún sigo siendo una persona muy cumplidora, una persona a la que siempre le ha gustado el trabajo que ha hecho y que se considera muy afortunada en ese sentido.

En los momentos en que un político flaquea anímicamente quizás un poco, por la envergadura de determinados problemas o retos, ¿de dónde extrae sus fuerzas para seguir adelante?

En mi caso, cuando vengo aquí a la Conselleria confío plenamente en el conjunto de personas que me rodean, es decir, en el equipo que he confeccionado y en el equipo de funcionarios que trabajan en este departamento. Ese es el pilar fundamental en el que me baso para desarrollar mi labor como consellera.

¿Es usted una persona que sabe desconectar del trabajo o le cuesta un poco a veces?

La verdad es que no sé desconectar, por lo que me lo llevo todo a casa. Soy como una esponja que lo absorbe todo. En ese sentido, el hecho de tener un buen entorno familiar es un puntal que me permite compartir preocupaciones o inquietudes con la familia, que siempre te escucha con respeto. Y luego hay también otros puntales cuando dispones del tiempo necesario, algo que no siempre es posible, como por ejemplo el hecho de quedar con los amigos o de practicar tus aficiones.

¿Otro posible puntal sigue siendo el de continuar yendo a ver al Mallorca, aunque a veces nos haga sufrir un poco?

Sí, por supuesto —sonríe de nuevo, con un gesto cariñoso y cómplice—. Eso siempre.

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