El Institut Balear de la Dona (IB Dona) ha presentado este miércoles, en el Parlament, el primer volumen de sus estudios, que, en este caso, contiene dos informes sobre violencia sexual sin recuerdo en el ámbito policial y otros dos sobre el tratamiento judicial que reciben las mujeres y sus hijas e hijos menores de edad en los procedimientos de separación cuando se constatan situaciones de violencia de género.
Antes de la presentación del volumen, en declaraciones a los medios, la consellera de Presidència, Funció Pública i Igualtat, Mercedes Garrido, ha destacado la vocación de permanencia de la publicación, y ha defendido la necesidad de que las conclusiones de los estudios presentados este miércoles estén al alcance de todos los operadores que intervienen en los casos de violencia sexual y machista.
La consellera ha expresado su preocupación por la falta de denuncias por parte de mujeres víctimas de este tipo de violencia, así como por el número de medidas cautelares. En relación a la violencia sexual sin recuerdo, Garrido ha expresado la necesidad de trabajar en este sentido dentro del abordaje de la violencia sexual o machista, y abordar su influencia en las condenas.
La representante del Govern ha subrayado que muchas mujeres han padecido violencia y, "por las circunstancias, por sumisión química, o porque eran unas niñas, no guardan recuerdo" acerca de esta experiencia.
Sobre esta cuestión, Nuria Iturbe, que ha coordinado el estudio de Intress sobre violencia sexual sin recuerdo en el ámbito policial de Baleares, ha explicado que, a día de hoy, en la mayoría de ocasiones, los casos de violencia sexual por sumisión química se abordan únicamente desde el relato de la víctima. A este respecto, la experta ha añadido que, si no existe relato, el proceso es más complejo. "Lo que permite demostrar que un hecho ha pasado no es solo que lo puedas recordar", ha señalado.
En este sentido, Iturbe ha precisado que existen otro tipo de evidencias a las que acudir, como las físicas o los testimonios. La ponente también ha instado a distinguir entre la sumisión química premeditada (facilitar una droga a la víctima para anular su voluntad y que esta persona lo acepte voluntariamente) del "oportunismo" de aprovechar que la víctima está bajo los efectos de las drogas o el alcohol, que es lo que ocurre, según Iturge, en la mayoría de los casos.
La coordinadora del estudio ha admitido que durante el verano aumentan este tipo de situaciones, si bien ha insistido en que son constantes a lo largo de todo el año.
Por su parte, Altamira Gonzalo, que ha coordinado un estudio de Themis sobre el tratamiento judicial que reciben mujeres y menores en los procedimientos de familia en los que se constata la existencia de violencia de género, ha lamentado la "poca sensibilidad" de jueces y juezas en el momento de relacionar el cuidado de los menores en los casos de ruptura con situaciones de violencia. No obstante, ha reconocido que, aproximadamente desde 2015, "se está en proceso de rectificar" estos posicionamientos.
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