Nano llegó hace cuatro años a un hogar de Palma junto con su hermano Simba. Era bueno, afable, cariñoso. Las cosas iban razonablemente bien... Hasta que un día, por motivos que ya no vale la pena recordar, ambos fueron renunciados en la perrera.
El centro los acogió y Nano comenzó a ser tratado de su leishmaniosis, una enfermedad infecciosa producida por el protozoo Leishmania Infantum que entra en el organismo de los perros a través de la picadura de un mosquito que abunda en Baleares, por su climatología.
La enfermedad es grave si no se trata -puede provocar la muerte del animal- pero en el caso de Nano se llegó a tiempo y los veterinarios del centro -más el cariño infinito de las voluntarias, sus ángeles de la guarda- han logrado remontarlo. "Lo cual no significa que no deba seguir tratándose", explican a mallorcadiario.com Rocío y Margarita, dos de las chicas que cuidan de él día a día.
¿El coste del tratamiento? "Se asumiría por parte de las asociaciones, estamos haciendo camisetas, recolectas, recibimos donativos para él". El dinero no debería representar un problema para su adopción. Y la licencia de PPP, tampoco. "Nosotras ayudamos y acompañamos en todo el proceso de adopción de estos animales a quien se hace con ellos. No nos olvidamos de los perros según salen por esta puerta, permanecemos en contacto con las familias todo lo que ellas quieran y necesiten".
Nano es cariñoso, obediente, tranquilo. El hecho de haber crecido con su hermano -que salió adoptado hace meses- da a entender a sus cuidadoras que es un perro sociable con otros aunque, lo cierto es que el estrés, la enfermedad y la separación de Simba, están haciendo estragos en su carácter y convendría que fuese 'hijo único' de entrada. Después, poc a poc, seguro que recuperaría la sociabilidad con otros amigos de cuatro patas.
En cuanto al trato con las personas no hay de qué preocuparse. "Es tan noble y bueno como el primer día que le conocimos. Jamás le ha gruñido a nadie". Los periodistas de mallorcadiario.com damos fe. Sólo sabe dar lametazos de amor.
Pero la vitalidad se le apaga por momentos y su ánimo decae. "Se está dejando morir", lamentan las voluntarias. Y eso no puede ocurrir.
Debe haber una familia para Nano en Mallorca. Este artículo tiene que llegar hasta el último rincón de la isla -y más allá- para dar con esa persona que devuelva a Nano toda la felicidad que los perros, todos, merecen.