El pasado 3 de enero la Policía recibía el aviso de una okupación en un edificio nuevo de viviendas. Algunos inquilinos ya vivían en sus respectivas casas mientras que otros apartamentos aún estaban en la última fase de construcción y por tanto, permanecían cerrados.
Sin embargo, algunos de los vecinos denunciaban que había personas descargando enseres de un vehículo para ocupar una de las viviendas.
TRES PISOS YA TENÍAN LA CERRADURA CAMBIADA
Una vez en el lugar, los agentes encontraron la puerta del edificio dañada y, acompañados por los propietarios del inmueble, accedieron al interior del bloque.
Tras revisar todas las puertas de la comunidad comprobaron que tres de los pisos presentaban marcas de haber sido forzados y las cerraduras estaban cambiadas.
La Policía identificó a una persona que ya había entrado en uno de los pisos y este explicó que había firmado un contrato de arrendamiento y había pagado mil euros para entrar a vivir ahí.