La acusación pública pedía inicialmente que fuera condenada a tres años de prisión por el delito de homicidio imprudente y a otro año por omisión del deber de socorro, si bien ha rebajado a nueves meses su petición respecto a este último delito debido a la circunstancia atenuante del estado de embriaguez de la mujer la madrugada del accidente.
"Ella estaba obligada a asegurar que la víctima recibía la atención necesaria", ha argumentado la Fiscalía ante los miembros del jurado popular en la tercera sesión del juicio en la Audiencia de Palma.
Ha lamentado que la defensa de la encausada ha mantenido durante las sesiones del juicio que la conductora, de 26 años en el momento de los hechos, no se percató de la colisión con el motorista, un hombre de 40 años que falleció tres días después en el hospital por las lesiones sufridas a raíz del accidente.
Para el ministerio fiscal, ha quedado "plenamente" acreditado que esa noche la acusada había bebido demasiado, que no estaba en condiciones de conducir y que, pese a ello, cogió su coche y mientras circulaba por la calle Alfons el Magànim, giró en la confluencia hacia la calle San Vicente de Paúl pese a estar prohibida y arrolló al motorista.
"Pese al accidente, la acusada continuó su trayectoria", ha recordado la fiscal, tal como relataron los testigos del accidente durante el juicio y como concluyó la Policía. Por ello, la Fiscalía considera que ha quedado "plenamente acreditado" que omitió el deber de socorrer a la víctima.
La Fiscalía ha retirado en esta última sesión su petición respecto a la indemnización por unos 132.000 euros para la pareja y los padres de la víctima, ya que los familiares perjudicados ya han sido indemnizados por la aseguradora de la encausada.
La abogada de la acusación particular ha mantenido en sus conclusiones su solicitud de condenar a la joven a diez años de prisión por conducir de forma temeraria bajo los efectos del alcohol, lo que llevó al atropello mortal, así como por no auxiliar a la víctima pese a estar obligada por ley.
Ha recordado uno de los relatos de una de las testigos de la colisión: "La conductora miró fijamente por su retrovisor para luego apretar el acelerador e irse rápidamente del lugar. Eso lo hizo porque quería huir de algo".
"Es imposible que no se diera cuenta de lo que ocurrió porque no estaba en un estado de embriaguez como para no darse cuenta de la colisión", ha apuntado la letrada de la familia, que ha reprochado la estrategia de la defensa respecto al estado de amnesia que asegura padecer la acusada y que, por ello, no recuerda lo sucedido la noche del atropello mortal.
También ha reclamado que no se aplique la circunstancia atenuante de embriaguez porque, tal como manifestaron los policías durante el juicio, la acusada estaba bajo los efectos del alcohol pero "eso no evitó que intentara exculparse cuando, tras darse a la fuga, chocó contra un aparcamiento de bicicletas en la calle Miguel Arcas ante la patrulla policial".
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