Este centro, que actuaba sin las preceptivas autorizaciones administrativas, está ubicado en una vivienda de la zona de es Fornàs, ha informado este viernes el Ayuntamiento de Sant Antoni en una nota.
Los agentes locales detectaron dicho negocio tras una denuncia que propició el desalojo de las personas que allí habitaban.
Una vez en el lugar, la Policía Local constató que tres de los perros eran de razas tipificadas como potencialmente peligrosas y que la propietaria no disponía del certificado de aptitud para su tenencia.
Algunos de los animales que se encontraban allí han sido devueltos a sus propietarios y otros trasladados a un refugio y centro de adopción de perros para su custodia.
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