PALMA

"Son Gotleu o La Soledat no son barrios inseguros o peligrosos: son barrios reto"

(Foto: Javier Fernández).

José Luis Carque, jefe de la Policía Local de Palma

Cristina Suárez | Miércoles 10 de noviembre de 2021
Está la España vaciada y la España que se llena. En la segunda categoría se encuentra Baleares y muy concretamente, Palma, cuya población ha aumentado un 30 por ciento en los últimos 20 años. La capital no para de crecer y eso se traduce en problemas y retos cada vez mayores en el aspecto medioambiental, de vivienda, infraestructuras, movilidad y también seguridad. José Luis Carque, jefe de Policía Local, conoce de primera mano los grandes cambios a los que se enfrenta la ciudad y por eso defiende el papel de los agentes municipales como 'los médicos de familia' de la seguridad pública que pueden evitar males mayores.

En diciembre cumplirá dos años al frente de la Policía Local de Palma. Al margen de la pandemia, ¿nota algún tipo de evolución en la ciudad?

Me temo que la pandemia lo ha empañado todo. Vemos ahora algunos cambios en las conductas que no sabemos si serán definitivos. Quizás se deban a la tensión vivida...

"Lo que ha pasado en este cuartel con el Caso Cursach ha sido una animalada"

Cambios como... ¿Más nervios en la ciudadanía?

Sí. No tengo un informe que lo acredite pero, en general, como percepción personal, sí noto cierta tensión. Incluso en la cola de un supermercado. En realidad es normal, han sido muchos meses de confinamientos, limitaciones, crisis económica...

¿Cómo ve Palma?

Desde un punto de vista de seguridad pública, Palma es muy especial porque confluyen casi todos los parámetros que trabajas por separado en distintas ciudades. Las hay eminentemente agrícolas, cuya población sale al campo a unas horas y vuelve a otras, están las turísticas, las financieras y comerciales, y Palma lo tiene todo al mismo tiempo. Por eso considero que es una ciudad "reto" para cualquier policía. No obstante, pensaba que sería más complicada de gestionar y sin embargo reconozco que está muy bien llevado por la ciudadanía, por los vecinos.

"Palma es especial porque en ella confluyen todos los parámetros de distintas ciudades: es turística, financiera, comercial y rural"

Lo que es evidente es que existen bolsas de marginalidad y zonas conflictivas. Barrios que concentran muchos problemas.

Como toda ciudad de sus dimensiones. Piense que Palma es la séptima ciudad de España, una ciudad media tirando a grande. Claro que hay barrios con bolsas de marginalidad pero también es cierto que los problemas están muy focalizados lo cual facilita su gestión. Se puede "territorializar" mejor los problemas.

Zonas como Son Banya, Son Gotleu, Camp Redó y ahora también La Soledat son puntos calientes por la criminalidad y los problemas de convivencia.

Sí, pero yo haría una distinción entre estos barrios. En algunos de ellos, debido a la okupación ilegal y otros factores, existen problemas, sí, pero si me pregunta por Son Gotleu, Pere Garau o La Soledat, yo como Policía que coopera con otros departamentos municipales, no creo que sean peligrosos ni inseguros: yo los llamo "barrios reto". Son complejos por su alta densidad de población y la suma de tantas culturas, religiones, etnias pero no son peligrosos.

"La inseguridad es una sensación, depende de las experiencias de cada uno. Así que en base a los datos, podemos decir que Palma no es insegura"

Y sin embargo cada vez hay más quejas de la degradación de Palma. ¿Palma es una ciudad insegura?

No, Palma no es insegura. La tasa delictiva es competencia estatal, no la manejo yo, pero en base a los números que refleja el Ministerio del Interior, se ve que no es insegura.

De todas formas, la inseguridad es una sensación, depende de la experiencia de cada cual, y cuando nos reunimos con los vecinos en las mesas de distrito vemos que los problemas más importantes son de convivencia, no de criminalidad. A veces, algo tan simple como la defecación de los perros en la vía pública genera enormes trifulcas. Ese no es el mensaje que te llega en una ciudad insegura...

Entonces, ¿por qué se está repitiendo tanto eso de que Palma está cada vez peor? Lo dicen vecinos, comerciantes, grupos en redes sociales, también partidos políticos…

No me tocaría a mí decirlo pero creo que deben hacerse políticas de seguridad, no hacer política con la seguridad. Muchas veces las sensaciones vienen más por lo que saca la prensa o lo que se ve en redes sociales o va de boca a boca que de la propia realidad. Lo que sí es innegable es que el botellón ha vuelto con fuerza y se ha disparado la falta de respeto a la autoridad. Esto genera esa sensación de degradación.

¿Los agentes le trasladan esa falta de autoridad?

Sí, esa necesidad de libertad que todos hemos sentido después de tanto tiempo de restricciones es mayor en los jóvenes. No quiero demonizarlos, es normal a su edad y con sus hormonas, pero es evidente que han saltado un poco más ante la figura de autoridad. Pasa aquí, pasa en los colegios, institutos, en las familias.

"Muchas veces las sensaciones vienen más por lo que saca la prensa o lo que se ve en redes sociales o va de boca a boca que por la propia realidad"

Otro de los grandes males de Palma: el ruido.

Estamos en un país mediterráneo, con buen clima, ventanas abiertas y con muchas ganas de salir. Eso, sumado al efecto turístico, es normal que surjan roces. ¿Cómo se soluciona? Desde luego no con la falta de turistas sino con la educación de la propia gente que sale. Es difícil cuando hay miles de personas en la calle, y más cuando vienen unos días concretos de vacaciones, pero creo que poco a poco la gente se va concienciando. Y además, los hosteleros están muy por la labor de cooperar, se están comportando.

La droga degrada barrios enteros. El consumo de cocaína, y sobre todo el de marihuana, va a más. ¿Le preocupa?

Recuerdo un bando de la Guardia Civil que decía que Oubiña no era el problema (de hecho pagaba hasta las fiestas del pueblo): el problema era el pequeño camello, el que hacía menudeo. En ese sentido, estoy muy satisfecho con la colaboración entre nuestros agentes y la Policía Nacional. El CNP tiene y tenía muy controlado el narcotráfico y creo que ahora el narcomenudeo se trabaja mejor con nuestra incorporación, ya que la policía de barrio observa y recibe información de vecinos. No creo que nadie vaya a una comisaría a decir que el de al lado vende droga, se arriesgaría demasiado y tendría que destinar tiempo a desplazarse. En cambio, uno sí puede decírselo de una manera más discreta a su policía de barrio.

"Los hosteleros cooperan, están muy por la labor de combatir los ruidos"

Policía de barrio, policía de cercanía. No para de repetirlo.

Sí porque nuestra primera misión es tener el segundo oído abierto. No queremos estar sólo en el 092 y el 112: necesitamos escuchar las cosas antes de que pasen, queremos prevenir, saber lo que piensa la ciudadanía para evitar estos conflictos. Eso se hace en las mesas de convivencia, en las que trasladamos a la vecindad lo que hacemos y ellos nos sugieren cambios. Es como con el médico: lo mejor que pueden hacer profesional y paciente es comunicarse. Este contacto nos lleva a un giro importante en nuestra labor y estoy convencido de que veremos sus frutos en uno o dos años.

¿A qué se refiere?

Mire, al año recibimos casi 200.000 llamadas. Podría decir que diez equivalen a una sola, son diez personas que llaman por lo mismo expresado de otra manera, lo que se suele denominar ‘llamadas de castigo’. Si encontramos el origen de esos conflictos en estas mesas de convivencia, nos ahorraremos muchos avisos. Si esto sale, habrá menos menos problemas de delincuencia porque habremos encontrado el origen en un problema de incivismo.

¿Por ejemplo?

Un local que no sabe que está molestando. Cuenta con todos los medios que marca la ley, nosotros no podemos hacer nada, pero los vecinos se quejan porque duermen la siesta a tal hora. Si nosotros mediamos y aceptan poner la televisión a otra hora, no habrá más quejas y no se llegará a peleas entre vecinos y clientes, por ejemplo. O grupos de chavales que molestan, no porque hagan botellón sino porque se sientan en una plaza y hablan fuerte. Alguna vez, mediando, se ha solucionado a la primera.

"La policía de proximidad reducirá considerablemente los problemas en uno o dos años. Si nos anticipamos a las disputas, estas no ocurren"

¿La ciudadanía está preparada para el Palma 30? Levanta muchas quejas…

Es evidente que ninguna ciudad española lo va a hacer inmediatamente, es un cambio que hay que implementarlo poco a poco. Recuerdo que los pasos de cebra, hace años, no los respetaba nadie y ahora la gente se tira casi sin mirar porque saben que tienen preferencia ante el coche. Con las limitaciones de velocidad acabará pasando lo mismo. ¿Y por qué 30? Porque a partir de 30 km/h la tasa de mortalidad supera el 90 por ciento en un atropello. Tampoco ganas tanto tiempo yendo a 50 o 60 y la probabilidad de que alguien muera, se dispara. Si ya lo sabemos, hay que implantarlo, no queda otra. Tardaremos, pero el 30 es una necesidad.

Caso Cursach. Llegó a un cuartel en llamas, con gente pasándolo muy mal, depresiones, recelos, personas apartadas... ¿Cómo están los ánimos ahora?

Yo tenía conocimiento de aquel caso por lo que se había publicado pero al poco de llegar, comenzó a visualizarse que la historia era otra. Así que puedo decir que he vivido un panorama diferente al de mi antecesor.

"Ir a 30 por una ciudad es una necesidad: salva vidas"

Se refiere a cómo cambió la historia cuando juez y fiscal fueron apartados e imputados.

Sí, y por eso desde el primer momento quise transmitir la presunción de inocencia de todos los que componen este cuerpo. Lo que ha ocurrido aquí, en la Policía Local con el Caso Cursach con este caso, ha sido una animalada. Mire, tengo una anécdota que ilustra bien la situación. Una noche, durante el confinamiento, llegué al cuartel y me encontré con un agente visiblemente emocionado. Le pregunté qué le pasaba y me decía que iba todo bien pero al final, me terminó confesando que lloraba de emoción porque durante mucho tiempo, por el hecho de ser policía local, le habían insultado por la calle y esa noche, cuando todos salíamos a los balcones, le habían aplaudido. El hombre lloraba por lo mal que lo había pasado, sin haber hecho nunca nada.

¿Ya está todo superado? ¿Se ha pasado página?

Evidentemente hay gente que lo ha pasado tan mal que no podrán pasar página pero sí me gustaría destacar que, en general, hay muchas ganas de volver a ser la Policía Local de siempre, un referente en toda España. Yo he estudiado a esta Policía por su modelo de proximidad y el ámabito judicial, siempre ha sido puntera como la de L’Hospitalet o Getxo. Uno de los 'padres' del cambio y modernización de las Policías Locales fue Feliu. Por eso digo, que hay motivación para volver a lo más alto, no hay desidia ni desánimo.

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