De tal aprobación están pendientes las aerolíneas que operan en España para conocer si las tarifas aeroportuarias, que deben pagar por utilizar ciertos servicios y que se repercuten posteriormente en los billetes de los viajeros, subirán, como pretende Aena, o bajarán, como propone la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
La Dirección General de Aviación Civil (DGAC) se encarga de elaborar el texto definitivo del documento a partir de la propuesta de Aena y del informe de la CNMC que debe obtener luz verde primero del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana y, a continuación, del Consejo de Ministros, previo informe de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos (CDGAE).
La propuesta del gestor aeroportuario es de un aumento del 0,52 % anual hasta 2025 por costes sobrevenidos derivados de requerimientos normativos de seguridad (inspección de equipaje de mano y de bodega y control de fronteras de la UE), y del 3,29 % en 2026, lo que eleva al 5,5 % el incremento que deberán asumir las aerolíneas en el conjunto del periodo.
Por el contrario, la CNMC considera en su informe no vinculante sobre el DORA II que las tarifas deben reducirse en un 0,44 % anual durante el periodo, lo que supone una rebaja del 2,2 % para el conjunto del quinquenio.
Si finalmente se modificara a la baja la propuesta de Aena, sería su segundo revés en un mes, después de que el pasado 23 de septiembre el Congreso aprobara una enmienda (incorporada a la ley de Ordenación del Transporte Terrestre) que le obliga por ley a rebajar los alquileres que cobra a tiendas y restaurantes en los aeropuertos, con una merma en sus ingresos de 1.500 millones de euros.
Las inversiones reguladas previstas en el DORA II alcanzan 2.250 millones de euros, con una media anual de 450 millones, y contemplaban, entre otros proyectos, las actuaciones necesarias de ampliación de capacidad en el aeropuerto de Barcelona, proyecto que ha sido suspendido por la falta de consenso institucional como consecuencia de las dudas medioambientales que ha generado.
La ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, ha señalado recientemente que el proyecto está aparcado hasta que se abra una nueva oportunidad y una nueva ventana regulatoria, que ya no será el DORA II.
El importe que iba a recibir la capital catalana dentro del periodo 2022-2026 (120 millones de euros) para ese proyecto se destinará a otros aeropuertos.