Según el escrito de conclusiones provisionales, el hombre aprovechó que durante 20 años había administrado con plenos poderes y con absoluta confianza varias sociedades de una tercera persona para quedarse con parte de las obligaciones tributarias.
Así, el encausado recibía diversas cantidades de dinero a través de diferentes cauces para el abono de tributos y obligaciones fiscales pero en el momento de satisfacerlos presentaba las liquidaciones con cantidades significativamente inferiores.
De este modo, entre 2008 y 2011 cinco sociedades abonaron al acusado casi 1,9 millones de euros mientras que el únicamente abonó a la agencia tributaria algo más de 630.000 euros.
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