Después de más de un año de uso obligatorio de la mascarilla, el debate se centra ahora en cuándo dejará de ser obligatoria. El 46,6 por ciento de los consultados por este digital afirman, no obstante, que continuarán empleándola aunque Gobierno y comunidades flexibilicen las normas. Por contra, el 53,4 por ciento restante reconoce que sí aparcará el cubrebocas tan pronto como sea posible.
Esta misma semana, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, avanzaba que era "muy probable" que "en no muchos días" se pudiese relajar el uso de mascarilla en los exteriores, en vista de la buena marcha de la campaña de vacunación y la situación epidemiológica en la mayor parte de territorios del país.
Una propuesta que comunidades, como Galicia y Cataluña, ya han puesto encima de la mesa.
"Es cierto que en exteriores las medidas, como el uso de mascarillas, es muy posible que en no muchos días se pueda ya reducir, pero tenemos que garantizar que los riegos van bajando", aseguraba el epidemiólogo del Ministerio de Sanidad en rueda de prensa.
Aunque no dio fechas concretas, Simón señalaba que la buena evolución de la campaña de la vacunación y el descenso de la curva de contagios anticipaba que la relajación de medidas podría no estar muy lejana. "En un mes estaremos en cifras de inmunización que nos ponen en una situación muy favorable para reducir medidas, siempre y cuando se mantengan otras prevenciones. Lo que tenemos que ser es conscientes de que hay que ir paso a paso".
Simón señalaba que existen "muchas alternativas" a la obligatoriedad de las mascarillas. "La principal es que ahora hay un grupo hipervacunado, el de los usuarios de las residencias. Obviamente en estos grupos se pueden plantear medidas diferentes a los de grupos donde la cobertura de vacunación sea del 30 por ciento o del 60, como ocurre en el caso de los mayores de 60 años".
El epidemiólogo ha insistido en la necesidad de acertar, no obstante, en "cuál es el momento adecuado", ya que, a su juicio, es necesario "ser prudentes, tener cuidado con no poner el carro delante de los bueyes. Hay que tener claro que hay que andar todo el camino y no dar pasos más rápido de lo que nos permiten nuestras piernas".