En la primera sesión del juicio, el exprofesor de matemáticas negó haber tocado con intención sexual a algunas de las que fueron sus alumnas entre 2016 y enero de 2018, momento en el que fue detenido por la Policía Nacional por, presuntamente, haber abusado de las chicas cuando tenían entre 12 y 17 años.
En la misma línea, las jóvenes, algunas de ellas aún menores a día de hoy, han mantenido este martes en la vista que el acusado les acariciaba la nuca y el hombro, así como la espalda por encima de la ropa, a la altura del sujetador, y que en algunas ocasiones introducía la mano por debajo de la camisa.
Una de las presuntas víctimas, que tenía 12 años cuando sucedieron los supuestos abusos, ha relatado ante el tribunal que el acusado la llevó a la sala de profesores y le confesó que quería mantener relaciones sexuales con ella.
Otra de las jóvenes ha contado que era habitual que el hombre tocase el cuello y los hombros a las alumnas, a diferencia de los gestos que el encausado tenía con los chicos. “Ningún profesor hacía eso”, ha añadido.
“Me ponía la chaqueta del uniforme o el abrigo para que a él le costara más meter la mano cuando se acercaba a explicarme algo”, ha manifestado otra de las menores, que también decía sentirse incómoda con la actitud del docente: “Primero pensaba que era sólo una muestra de afecto”.
Una de las denunciantes ha reconocido durante la sesión que, “más de una vez”, el acusado le acarició la rodilla, pero ella le frenó porque le ponía muy nerviosa: “Le dije que no dejaba ni que mi madre me tocara”. Por su parte, según la menor, el maestro le contestaba que era su alumna “favorita, que era una niña muy inteligente. Si se acercaba mucho, yo me apartaba porque me molestaba”.
Otra de las declarantes ha explicado que, cuando el docente se acercaba a su pupitre, él ponía su mano entre el seno y la espalda, un gesto que, en un primer momento, no vio con maldad, y que cuando estaba de pie en la pizarra, el profesor le tocó la cintura en, al menos, tres ocasiones por encima de la ropa.
Además, pensó que sucedía “algo raro” con el que fue su profesor de matemáticas cuando vio que se encontraba frente a su casa mirando por la ventana. El docente dijo que pasaba por allí porque venía de visitar a su hermana, que vivía en el mismo barrio de Palma de la denunciante.
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