La alarma desatada en Cort ante la supuesta fiesta en el cuartel de Sant Ferran, con policías locales que se habrían saltado la normativa anticovid, ha quedado muy desvanecida tras las primeras investigaciones, aunque ha abierto un nuevo frente de colisión entre las principales formaciones del gobierno municipal de Palma, PSOE y Podemos.
Así, mientras la concejala socialista -y responsable de Seguridad Ciudadana-, Joana Maria Adrover, confirmaba este jueves que no fue una fiesta sino una cena "en el lugar y a la hora habitual" del turno de noche; su socia de Podemos Sonia Vivas se desmarcaba afirmando que el PSOE nunca se ha dejado aconsejar sobre la situación en Sant Ferran; o lo que es lo mismo: que los eventuales planes de la podemita para sus antiguos compañeros en la Policía Local no son tenidos en cuenta.
El incidente deberá ser investigado con todo el rigor y la prudencia que reclama el alcalde Hila. Habrá que confirmar si en la cena -realizada al parecer con motivo de la jubilación de un agente- estuvieron presentes policías fuera de su turno o incluso algunos que podrían tener prohibido su acceso a las instalaciones del cuartel. De corroborarse alguno de estos aspectos, cabrá pedir responsabilidades; especialmente por tratarse de uno de los cuerpos policiales más comprometidos con las inspecciones y el seguimiento de las restricciones derivadas de la pandemia.
Pero el uso del incidente como artillería política por parte de Podemos no es de recibo. A la concejala Vivas parecen pesarle demasiado las cuentas que considera tener pendientes en el cuartel de Sant Ferran y los planes que tendría para reorganizar lo que fue su antigua casa. Quizá por ello, sus prisas por aventar el caso desde que se conocieron las primeras filtraciones y el oportunismo político demostrado a la hora de atacar a un socio de gobierno que no parece dispuesto a plegarse a sus planes.
Vivas, además, sigue imputada en una causa judicial que se remonta a sus años como policía municipal. Un dato que, en este asunto, no es superficial y que debería inducir a la podemita a actuar con más prudencia y lealtad con sus socios. Incluso cuando está pidiendo que se aclare un turbio asunto como el ocurrido en Sant Ferran.