¿Cuál es la finalidad del Museu Marítim?
Su objetivo es dar a conocer el patrimonio marítimo de Mallorca y la relación que tenemos hoy en día con el mar. Hemos de recordar que los primeros pobladores de Baleares eran navegantes y que a partir de ahí se construyó toda nuestra historia. En ese sentido, era un poco contradictorio que Mallorca no tuviera hasta hace poco un Museu Marítim, pues había una parte de nuestra historia y muchos hechos importantes que no conocíamos.
Entiendo que también se debe de analizar el presente...
Sí, efectivamente. Ahora estamos abriendo debates nuevos, por ejemplo sobre cómo nos relacionamos hoy con el mar, sobre las problemáticas de la biodiversidad y la contaminación o sobre la pérdida de patrimonio a nivel de embarcaciones. Son cuestiones que tratamos en la actualidad en el Museu Marítim.
¿Y si miramos hacia el futuro?
Nos gustaría que el Museu Marítim fuera también una herramienta que contribuya a que la gente ame, respete y proteja el mar, que no sólo lo utilice.
"La sede de Palma es un espacio que ahora mismo se encuentra en fase de preparación de las salas"
¿El propósito de abrir nuevas sedes se mantiene?
Sí, ese propósito se mantiene, si bien ahora mismo estamos centrados en consolidar la sede de Sóller y en desarrollar la sede de Palma. Más adelante, empezaremos a trabajar ya en otros espacios.
¿Qué sería lo más relevante de la sede de Sóller?
Está centrada en la vida del Port de Sóller y gira en torno a tres ejes, que son los maestros d'aixa, la vida de los pescadores y los grandes navegantes. En el caso de los maestros d'aixa, se cuenta sobre todo la historia de la familia March, con cinco generaciones llevando a cabo esa labor. En cuanto a los grandes navegantes, se estudia la relación que tenían las flotas de Mallorca con territorios como por ejemplo la costa de Marsella.
¿Ha habido algún cambio desde su reapertura?
Desde que gestionamos nosotros esta sede, hace ya dos años, una nueva línea de trabajo ha sido la de incorporar la búsqueda de la memoria oral. En concreto, hemos recogido doce testimonios del Port de Sóller, que te explican los cambios que ha habido en el puerto desde los años treinta hasta hoy. En este caso, hay una sala dedicada a esas personas, en donde los protagonistas ya no son los objetos, sino las personas que han vivido en el mar o han tenido relación con el mar.
"Hace dos años impulsamos ya una primera acción participativa y luego hemos seguido con otras"
¿Y qué sería lo más destacado de la sede de Palma?
El sentido del espacio de Palma es diferente al de Sóller. Ubicado en Ses Voltes, es un espacio que ahora mismo se encuentra en fase de preparación de las salas. De momento, estamos presentando proyectos, actividades o conferencias sobre el patrimonio marítimo. Además, también estamos decidiendo qué vamos a exponer. En Ses Voltes queremos centrarnos en los debates vinculados al mar y en los elementos más característicos del patrimonio marítimo de Mallorca. Queremos que este enclave sea un espacio de reflexión sobre cómo nos relacionamos con el mar, sobre cómo era el comercio antes y cómo es ahora, o sobre los tipos de pesca y las cuestiones ambientales.
¿En el Museu Marítim hay también entonces un interés por el medio ambiente?
Efectivamente, sí. A nivel medioambiental hemos querido generar, en el marco de los citados procesos participativos, un decálogo de buenas prácticas en torno al mar. En ese catálogo se plantea la reducción de plásticos, la protección de la posidonia o la reivindicación del patrimonio marítimo de las embarcaciones tradicionales como una forma más sostenible de navegar. Además, también nos gustaría abrir un debate sobre la pesca o los productos de proximidad, más sostenibles.
¿Abogan por los procesos participativos?
Sí, hace dos años impulsamos ya una primera acción participativa, que era la "Red de los Deseos", donde los ciudadanos podían depositar un deseo dentro de una cesta o una botella, como si fuera una metáfora del mensaje de un náufrago, contándonos cómo les gustaría que fuese el museo. Por otra parte, tuvimos una serie de encuentros con diferentes asociaciones y personas que desde hacía años luchaban para que se pusiera en marcha el Museu Marítim, para saber qué cosas incluirían. A partir de ese trabajo, en febrero del pasado año surgieron las primeras jornadas "Estudios del Mar", en donde esas personas participaron en mesas redondas, conferencias y debates. De ahí surgió por ejemplo el decálogo de buenas prácticas.
"La fascinación por el agua nace del hecho de que es un medio que no nos es propio"
¿Ha habido más acciones participativas?
Ha habido dos acciones más, sí. Hicimos una con institutos de Palma, en donde preguntamos cómo les gustaría que fuera el espacio educativo del museo. Los resultados obtenidos en el marco de esa iniciativa se tendrán en cuenta a la hora de diseñar el citado espacio educativo. Lo último que estamos haciendo ahora a nivel participativo, con una serie de personas próximas al museo, es el diseño de las "Charlas con el Mar", que es un ciclo de charlas en torno al patrimonio y al mar que se ha iniciado recientemente. El objetivo es que se hagan propuestas entre todos, que el museo las recoja y que luego se vaya diseñando la programación conjuntamente.
¿Conocemos bien nuestra historia marítima?
Bueno, siempre se pueden hacer cosas para conocerla mejor. Por eso hemos abierto las citadas vías de diálogo en el museo.
¿Por qué nos fascina tanto el mar?
Yo creo que esa fascinación por el agua nace del hecho de que es un medio que no nos es propio, porque nosotros somos seres terrestres. En el fondo, la fascinación por el mar surge por la constatación de ese componente desconocido, atractivo y de aventura, porque supone entrar en un medio que no es el tuyo. Además, para salir a navegar necesitamos hacer uso de un vehículo hasta cierto punto poco común, como es una embarcación.
¿El mar acerca o aísla?
En el caso de Mallorca, el mar nos ha acercado al mundo, pues hemos sido un espacio en el que se han entrecruzado rutas comerciales y civilizaciones. Por aquí ha pasado mucha gente.