PALMA

"Al olvidar la historia, Cort provoca una pérdida de la personalidad de Palma"

Àngels Fermoselle, portavoz de ARCA

Josep Maria Aguiló | Sábado 17 de octubre de 2020
La portavoz de la Associació per a la Revitalització dels Centres Antics (ARCA), Àngels Fermoselle, expone y critica en esta entrevista la falta de implicación detectada en distintas administraciones a la hora de intentar garantizar la preservación de nuestro patrimonio. Desde ARCA, llevan más de tres décadas desarrollando una labor incansable en ese sentido. La muestra más reciente de ese trabajo y de ese esfuerzo ha sido su denuncia de la creciente pérdida de identidad en el Eixample palmesano.

¿Por qué considera ARCA que está habiendo una pérdida de identidad del Eixample de Palma?

De manera incompresible, y pese a las muchas veces que ARCA lo ha solicitado, el Ayuntamiento de Palma no ha considerado el Eixample como un pedazo de la historia de la ciudad del que hay que conservar todo lo bueno. Se facilita la demolición de los edificios y además no hay unas normas urbanísticas que marquen las características de las nuevas construcciones para que no desentonen. Se busca permitir un aprovechamiento económico añadiendo metros cuadrados no sólo en alturas, sino también por ejemplo en los cuerpos volados de gran parte del nuevo edificio, algo que rompe la línea de fachada de los que tiene al lado y estaban antes.

¿Cuál podría ser una posible solución?

En ARCA siempre decimos que una calle tarda cien años en construirse y un día en destruirse: basta que permitan los chaflanes anodinos, las alturas desproporcionadas o los materiales ajenos. Nosotros consideramos que es imprescindible un plan urbanístico de protección para el Eixample al estilo del que ya conseguimos para Santa Catalina.

"El respeto por el paisaje urbano no es la prioridad y debería serlo"

¿La situación de pérdida de identidad se da también en el casco antiguo de Palma?

Sin duda. Pero aquí, desde la declaración de Conjunto Histórico de 1972, la situación está quizás más controlada. La despersonalización del centro y de toda la ciudad viene, además, por los usos que se le dan a los bajos comerciales y por la proliferación de enormes carteles. Hoy hay letreros de negocios con afán invasivo, para que se les vea más que a los vecinos, junto con unas luces, ahora LED, muy agresivas. Aunque parezca mentira, prácticamente todo es ilegal. La norma del centro histórico en cuanto a cartelería, rotulación e iluminación de comercios es muy estricta y no se cumple en absoluto. La incapacidad de control y la falta de responsabilidad es evidente. Y quizás también la falta de voluntad. El respeto por el paisaje urbano no es la prioridad y debería serlo.

¿El centro histórico palmesano aún mantiene su esencia?

Mantiene su esencia por el trazado de sus calles y la cantidad de edificios de valor patrimonial. Nuestra asociación nació hace 30 años alarmada porque el centro se deshabitaba. La gente ha vuelto, pero quizás ahora vuelve a ser expulsada por una dedicación excesiva al negocio turístico. Además, la especulación inmobiliaria ha crecido de manera exponencial. Gráficamente, la realidad es que cierran una ferretería histórica para poner una inmobiliaria y vender pisos y fincas mallorquinas a lo que llaman inversores extranjeros. Es verdad que hay hoteles de pocas habitaciones que han hecho rehabilitaciones ejemplares y aportan en positivo, pero la invasión de comercios sólo destinados a turistas está rompiendo la armonía estética y estructural.

El cierre de numerosos comercios históricos, ¿puede acabar cambiando la fisonomía de Palma?

Un comercio es mucho más que un negocio. Es una manera de articular la ciudad. Da vida y calor. Las grandes superficies han destruido el comercio natural en una ciudad. Si no hay una estrategia municipal al respecto, es casi imposible que el alma de los comercios se conserve. En algunas ciudades, los municipios han comprado algunos comercios y tienen a empleados trabajando en ellos. En París, confiterías o floristerías se han salvado por ese método, pero aquí eso es impensable.

"Animo a la gente a comprar en las tiendas antiguas de Palma que hayan conservado su aroma de verdad"

Siempre nos quedará París...

Animo a la gente a comprar en las tiendas antiguas de Palma que hayan conservado su aroma de verdad. Por fortuna, hay iniciativas nuevas que hay que celebrar, como la de Tomeu Arbona del Fornet de la Soca, manteniendo y añadiendo valor comercial a edificios históricos. Otros hornos históricos son también ejemplos loables.

¿Por qué cree que se producen pintadas vandálicas en esculturas o iglesias?

Se producen en todos los sitios. Por incultura, cara dura, un ego como un piano y desprecio por lo que es común. Es ir colgando suciedad por las paredes de la gente. Me alegra que las denomine "pintadas vandálicas". La campaña que promovió y mantiene ARCA desde hace más de un año impulsó ese nombre porque es realmente un acto vandálico y deleznable que produce un daño imperdonable. Es uno de los problemas más graves que el vandalismo produce en la ciudad y en toda la isla.

¿Actúa con prontitud el Ayuntamiento de Palma a la hora de retirar esas pintadas?

No. Basta ver cómo está la ciudad, especialmente el centro histórico. Te dan ganas de llorar. Mientras más recóndito y encantador es un callejón, más se ensañan con él. El Ayuntamiento se comprometió a actuar, pero se pone a sí mismo todas las dificultades que puede. Así, no se permite a sí mismo actuar sobre las paredes que están en la calle pero son de un particular, ni tampoco en los monumentos catalogados, porque dependen de otra Administración o de informes complicados. La parálisis hace que una pintada esté dos, tres o cuatro años en el mismo sitio y que su autor esté más contento que unas pascuas añadiendo otras en muchos sitios más. El único departamento que ha hecho algo para luchar contra ese vandalismo es Emaya, pero a todas luces ha sido insuficiente.

"La Administración es experta en no prever los efectos negativos de las nuevas tecnologías"

¿Diría que, en general, en el resto de Mallorca se protege mejor el patrimonio que en Palma?

Hay de todo, pero la comunicación o la capacidad de presión de la ciudadanía en un pueblo es mayor que en Palma. Aun así, en muchos pueblos ni siquiera tienen aún un catálogo de patrimonio. Palma es mayor y no hay una concienciación de cada departamento municipal sobre su obligación de proteger el patrimonio y el paisaje urbano. Parece que es cosa sólo de otros. Debería ser mucho más fácil proteger y muy difícil desproteger. Ahora en Palma se están quitando los bordillos de piedra de todos los barrios. Es una barbaridad que se niegan a parar, pese a las demandas de ARCA y de otras entidades. Eso despersonaliza y vulgariza la ciudad, y le quita calidad. Pero no intervienen ni Patrimonio, ni Urbanismo, ni nadie.

¿Peligran los patrimonios humildes?

Los patrimonios humildes son los que más riesgo corren y también con los que más se identifica la gente, porque los tiene cerca, en sus barrios. Han perdido muchas oportunidades de actuar correctamente. La permisiva normativa de terrazas es un ejemplo. Es patético ver cómo la misma Administración desprecia su patrimonio. Con las farolas de la ciudad ha pasado lo mismo. Ahora tenemos unos vulgares esqueletos de farolas sin cristales.

Ustedes defienden también los valores paisajísticos...

El patrimonio cultural se halla siempre en un medio natural o en un paisaje, sea rural o urbano. La Administración es experta en no prever los efectos negativos de las nuevas tecnologías, en todos los aspectos y también en los paisajísticos. Se pueden implantar, por supuesto, pero no sin ver más allá. Estamos a favor de las energías alternativas, pero se debe ponderar cómo combinar el patrimonio, el paisaje y los nuevos artilugios. Lo mismo pasa con los grandes vinilos, las pantallas publicitarias dinámicas, las agresivas tiras de luces LED multicolores y los malditos cableados de todas nuestras fachadas. En Berlín, no te encuentras cables en las fachadas y le aseguro que tienen Internet de alta velocidad.

¿Qué valoración hacen de las placas solares?

Por lo que respecta a las placas solares, hay un problema añadido, pues algunos las ven como un negocio. Es un escándalo que haya anuncios proponiendo llenar los tejados del centro histórico de Palma con placas solares. O es publicidad engañosa, o es una agresión en toda regla a nuestro futuro. En ese sentido, hemos propuesto al Govern que quien ponga placas solares en vez de huertas de verduras y frutales, deje una fianza para el futuro desmantelamiento cuando esas placas sean obsoletas. La técnica avanza mucho y quizás en poco tiempo tengamos nuestros terrenos rurales llenos de desechos tecnológicos solares por no haberlo previsto. Ante una propuesta tan lógica, el Govern ni nos ha contestado ni la ha incluido en sus normas.

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