Según han explicado los responsables municipales en un comunicado, esta vía registra desde hace años exceso de velocidad y graves niveles de ruidos, impropios de un paraje natural al que la UNESCO declaró en 2011 Patrimonio de la Humanidad, y que, además, ocasionan "un grave malestar a vecinos y vecinas y también a los visitantes".
La reunión ha sido convocada conjuntamente por el alcalde de Banyalbufar, Mateu Ferrà, y la asociación Tramuntana XXI, y ha contado con la participación de los primeros ediles de Valldemossa, Nadal Torres; Deià, Lluís Apesteguia; Fornalutx, Xisco Marroig; Esporles, Maria Ramon, Escorca, Antoni Solivelles, y Selva, Joan Rotger (estos últimos de manera telemática). En representación de Estellencs han tomado parte la teniente de alcalde Catalina Moragues y el regidor Mateu Vallori.
Según han indicado, Tramuntana XXI hace años acompaña a las instituciones municipales y a los vecinos afectados para sensibilizar en el avance de la solución al "problema histórico" de la carretera.
En la reunión se han acordado una serie de acciones impulsadas por los municipios coordinadamente, con el apoyo de Tramuntana XXI, que se darán a conocer próximamente.
Por su parte, Joan Juan, integrante de Tramuntana XXI, ha subrayado la "impotencia" que sufren los municipios de la Serra después de años de reivindicaciones ante los ruídos y la peligrosidad de los coches y las motos en la Ma-10 y sus conductas temerarias.