EDITORIAL

El comité de la EMT debe desconvocar la huelga y seguir negociando

Martes 22 de septiembre de 2020

El alcalde de Palma, José Hila, recibe esta tarde al comité de la EMT, la empresa municipal de autobuses que suma ya nueve días consecutivos de huelga. El encuentro debería servir para desbloquear el conflicto, pero la evolución del asunto durante los últimos días no permite albergar muchas esperanzas.

En todo este tiempo, lejos de acercar posturas, el conflicto se ha ido enquistando, produciéndose una escalada de incidentes y de acusaciones cruzadas que hacen pensar que el problema bien podría prolongarse en el tiempo, como ya anunció el comité de huelga al anunciar que los paros "van para largo". En esta estrategia de caldear el conflicto, este lunes se producía el corte del tráfico en Avenidas por parte de los huelguistas y el comité saludaba al alcalde Hila con una larga retahila de desmentidos a las afirmaciones del Ayuntamiento. Hechos que no animan a pensar en un acercamiento de posturas.

Los ciudadanos asisten indefensos a un conflicto en el que ellos son las principales víctimas; tanto los miles de usuarios que diariamente emplean el transporte público en la capital, como otros muchos que deben sufrir los atascos de la hora punta al verse obligados a utilizar el vehículo privado. La huelga, aunque tuviera reivindicaciones justas, no justifica el descalabro que está produciendo en las vidas cotidianas de muchos trabajadores y familias.

Los encuentros en el Tamib y las negociaciones -algunas eternas y otras prácticamente testimoniales- no han servido para nada y el comité empeña todo su discurso último en la intercesión del alcalde. Después de desvelar que las exigencias de los huelguistas costarían al erario municipal la cifra de 12 millones de euros, poco margen tiene José Hila si lo que pretende el comité es que el alcalde acabe diciendo amén a sus peticiones. No se entendería que una administración como la de Cort, que en la actual situación ha de procurar ayudas a múltiples sectores realmente sacudidos por la crisis, gastase 12 millones en apaciguar a unos huelguistas que sólo ven el beneficio propio en un conflicto que atañe a un servicio público esencial.

A estas alturas, la mejor opción que tienen los huelguistas es aparcar los paros y seguir las negociaciones, sin perjudicar a la ciudadanía ni desgastar más a unos compañeros que -ya ha habido algún caso- pueden empezar a cansarse de la situación. Tras la reunión con Hila, esta sería la alternativa más sensata.

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