SOCIEDAD

"En esta tormenta, CineCiutat es un llaüt pequeño que se maneja mejor que un trasatlántico"

Javier Pachón, presidente de Xarxa Cinema, entidad gestora de CineCiutat

Joan F. Sastre | Lunes 10 de agosto de 2020
“Podría decirte muchas cosas, contarte muchas historias, pero la realidad es que te encuentro muy atractiva y me gustaría acostarme contigo”. Con estas palabras, directas y nada rebuscadas, intenta Dustin Hoffman camelarse a Jessica Lange en el inmortal clásico de Sydney Pollack del año 1982 ‘Tootsie’. Con CineCiutat, el proyecto cultural, comunitario y asociativo que surgió hace ocho años en Palma para evitar que la ciudad perdiese irreversiblemente el único espacio de versión original de que disponía, ocurre algo parecido. Podríamos decir que ser socio de CineCiutat otorga el derecho a contar con 12 entradas gratuitas; a pagar tan solo 4 euros por las restantes, independientemente del día y de la película que se elija; a obtener descuentos en grandes acontecimientos culturales. Sí, como Dustin Hoffman, podríamos decir todas estas cosas y muchas más. Sin embargo, como afirma Javier Pachón, el presidente de Xarxa Cinema, la entidad gestora de CineCiutat, la realidad es que siendo parte de esta gran familia de amantes del séptimo arte “tienes un cine”. Por tanto, ¿para qué añadir nada más? Tras el exitoso proceso de Crowdfunding que Xarxa Cinema ha llevado a cabo para garantizar la viabilidad presente y futura del proyecto, CineCiutat reabrió sus puertas el pasado 24 de julio. Javier Pachón comparte con los lectores de mallorcadiario.com sus impresiones sobre el nuevo escenario postcovid que necesariamente deben afrontar en estos momentos todas las salas de exhibición cinematográfica.

¿Qué valoración hace de la reapertura de CineCiutat tras este paréntesis de varios meses?

Está yendo todo sinceramente muy bien, teniendo en cuenta que para los cines el verano representa la temporada baja y que nos hallamos inmersos en pleno escenario de contención de la pandemia. No deja de ser cierto tampoco que nos hemos visto favorecidos por la celebración del Atlantida Film Fest, que ha coincidido con nuestro regreso a la actividad. Este tiempo en el que los aficionados al cine han tenido que disfrutar de sus películas predilectas desde casa, a través de plataformas como Filmin, Netflix o cualquier otra, llevaba aparejado el riesgo de que se perdiera el estímulo de acudir a una sala para ver cine. Sin embargo, a mi juicio, este período de confinamiento ha servido para que muchas personas se dieran cuenta de hasta qué punto echaban de menos la experiencia de estar presentes en una sala de proyección.

El escenario postcovid, ¿se presenta especialmente complicado para el sector?

Siempre digo que CineCiutat es como un pequeño ‘llaüt’ navegando en unas procelosas aguas dominadas por los grandes trasatlánticos. Sin embargo, fíjese en lo que voy a decirle: creo que el contexto actual resulta más idóneo para los ‘llaüts’, es decir, para los barcos pequeños, que para las embarcaciones de tamaño descomunal. Digo esto porque una propuesta como la que nosotros representamos se identifica más con la experiencia de comunidad. Tras la dolorosa experiencia del aislamiento, la gente busca más que nunca compartir su tiempo y su espacio con los demás. Y CineCiutat responde mejor a este modelo que otros tipos de ofertas como las que nos podemos encontrar en un cine situado en una gran superficie comercial, por ejemplo. Somos un equipamiento cultural alternativo, con propuestas diferentes, con estímulos que enriquecen el simple hecho de salir de casa para ir al cine.

Este tiempo de confinamiento ha servido para que muchas personas se dieran cuenta de hasta qué punto echaban de menor ir al cine

¿Cuál ha sido la reacción de las personas más allegadas a CineCiutat una vez que se supo que, al fin, ya existía una fecha para que los proyectores volviesen a funcionar?

Mucha gente nos escribió en los días previos y posteriores a la reapertura. Sin embargo, recuerdo con especial cariño el mensaje que nos hizo llegar una espectadora que resultó verdaderamente emotivo. A causa de la pandemia, esta amiga de CineCiutat siente miedo a salir a la calle. En su texto, nos dijo que la reapertura de nuestras salas significaba para ella un aliciente con vistas a luchar contra ese temor, y añadió que no podía encontrar una mejor motivación para superar su problema que tener la posibilidad de regresar a CineCiutat. Emocionante, ¿verdad?

Desde luego. Y cuando la autora de este mensaje pueda asistir sin problemas a una proyección, ¿qué CineCiutat se encontrará? ¿El mismo de antes, o diferente?

Nuestra filosofía es muy clara, y pienso que todas las personas que se hallan mínimamente familiarizadas con ella conocen a la perfección cuál es el modelo de experiencia cinematográfica y cultural que defendemos. La idea, a partir de este enunciado general, es reforzar determinados aspectos que han caracterizado desde siempre la trayectoria de CineCiutat. Durante ocho años, hemos sido, a mi modo de ver, un proyecto de proyectos piloto, y ello por una razón muy clara: porque carecíamos de la capacidad económica de consolidar iniciativas que, incluso cuando se mostraban rentables, resultaban inaccesibles para nuestras posibilidades operativas y financieras. Cuando la actual junta directiva inició su mandato, decidió que había llegado la hora de cambiar el ‘chip’, dejar atrás la gestión de la escasez y actuar de una forma más ambiciosa.

Durante ocho años hemos sido un proyecto de proyectos piloto. Ahora queremos dejar eso atrás y ser más ambiciosos

¿Y sobre qué grandes ejes se cimentó este nuevo planteamieto?

Podríamos distinguir tres vertientes. La primera tiene que ver con el funcionamiento del voluntariado. Tratamos de poner en marcha un sistema de participación por parte de los socios que se caracterizase por la flexibilidad. Con el asesoramiento de Marco Robredo, que es un experto en modelos participativos, diseñamos un plan en el que propusimos a los voluntarios que se implicasen en proyectos concretos y específicos, de manera que, una vez finalizada su aportación, pudieran dedicar su tiempo a otras iniciativas que también pudieran apetecerles. De esta manera, ahorraban energía y suprimían la fatiga que, en ocasiones, supone dedicar muchas horas a tareas cooperativas. Una segunda vertiente de esta nueva estrategia está muy relacionada con la necesidad de brindar al espacio físico de CineCiutat las mejoras que precisaba para que continuase siendo un equipamiento viable, tanto desde el punto de vista técnico como físico. Y, finalmente, nos queda el tercer paso en este recorrido: encarar el escenario post-covid dejando de ser ese proyecto de proyectos pilotos del que le hablaba anteriormente.

¿En qué aspectos concretos se ha invertido principalmente el dinero recaudado a través de la fórmula del crowdfunding?

Hemos invertido en muchas actuaciones que, desgraciadamente, no se ven, no saltan a la vista, pero que resultaban del todo imprescindibles. Me estoy refiriendo a cuestiones como el sonido de las salas, la iluminación y, por supuesto, la seguridad. En la reforma de cariz más estético, por así decirlo, es donde hemos dedicado menos recursos, pero aún así no la hemos dejado de lado, porque para nosotros ofrecer una mejor imagen a la gente que acude a nuestro cine también es importante. De hecho, implica en cierta manera una declaración de intenciones respecto al modelo de recinto cultural y comunitario que perseguimos.

El dinero obtenido con el crowdfunding se ha invertido, en su mayor parte, en mejoras que no se ven y que, sin embargo, eran imprescindibles

La reforma, ¿ya está finalizada en su totalidad?

La intención era concluirla antes de la reapertura, el 24 de julio, pero pensamos que el dinero que nos había llegado gracias a la generosidad de muchas personas, entidades y empresas debía revertir en la economía de Mallorca, en los proveedores locales. ¿Qué ha ocurrido? Pues que muchas de las empresas de las islas están saliendo del proceso de ERTE y, en esos momentos, su prioridad es atender los encargos que les solicitan desde otras instancias, especialmente la industria turística y hotelera. Hubiéramos podido decantarnos por la opción de recurrir a proveedores de fuera, pero creímos que ya que habíamos esperado ocho años a abordar una mejora sustancial de las instalaciones de CineCiutat, no pasaba nada por esperar otro mes y medio. Por esta razón, hemos dividido las actuaciones de reforma en tres grandes fases. La primera de ellas ha consistido en materializar todas las obras vinculadas a la seguridad y la electricidad, además de poner a punto la infraestructura de sonido y proyección en las salas 1 y 2, acometer una pequeña intervención en la sala 3, y dar algunas pinceladas a los trabajos estéticos.

Hemos apostado por trabajar con empresas de Mallorca a la hora de llevar adelante la reforma, incluso aunque hayamos tenido que esperar más tiempo

¿Este es el punto en el que se encuentran ahora?

Sí, en efecto, y, por tanto, la prioridad pasa por iniciar la segunda etapa que englobará la mejora de los equipamientos técnicos de las salas 3 y 4. A parir de aquí, con el dinero que todavía quede, iniciaremos una tercera fase que se centrará en optimizar la experiencia del usuario que acude a nuestro cine, potenciar la multifuncionalidad de los recintos para acceder a más oportunidades de ingresos, y, en caso de que sea factible, meter mano a una cuestión muy binaria entre el público habitual de CineCiutat: las butacas.

¿Binaria?

Verá, es que entre nuestros socios y amigos hay dos grupos irreconciliables: los que aseguran que el mejor activo de nuestras salas son sus butacas, y los que advierten de que, si pudieran, les pegarían fuego. No hay término medio. Algo trataremos de hacer con las butacas, por supuesto, pero todo dependerá de cuántos recursos nos queden disponibles en cuanto finalicen las otras partes de la reforma. No creo que contemos con dinero suficiente para cambiarlas por otras butacas nuevas, pero tal vez podamos llevar a cabo algunas reparaciones para que al espectador le resulte más cómodo y placentero sentarse en ellas. Aún es pronto para saber hasta dónde podremos llegar en este tema.

Aún no se lo he preguntado, y ya va siendo el momento. ¿Cuánto dinero recaudaron en la operación de Crowdfunding?

Exactamente, 80.913 euros. Esta es la cantidad de que disponíamos una vez que se cerró el plazo de convocatoria. Tenga en cuenta que el requisito mínimo para que el proceso no se interrumpiese era alcanzar la cifra de 30.000 euros, pero, aún así, nuestras necesidades exigían acceder a un volumen de donaciones mucho más elevado, de, por lo menos, 60.000 euros. Dado que, finalmente, hemos superado los 80.000, no queda más remedio que admitir que el objetivo se ha materializado con creces. Ahora bien, siempre nos quedará la duda de hasta dónde hubiera podido llegar el Crowdfunding de CineCiutat si no hubiera irrumpido en nuestras vidas la pandemia del coronavirus. En este sentido, además, el ‘target’ de la segunda parte del proceso iba muy focalizado a las empresas, no tanto a los ciudadanos particulares, y, claro está, en cuanto se desató la alarma sanitaria, la disponibilidad de los propietarios de firmas o de negocios para contribuir a nuestro proyecto, se diluyó casi completamente. Y resulta comprensible, desde luego, dadas las circunstancias.

Hemos obtenido 80.913 euros con el Crowdfunding. El objetivo se ha cumplido, pero siempre quedará la duda de hasta dónde hubieramos podido llegar si no hubiera irrumpido el coronavirus

No obstante, el resultado final es más que positivo…

Sí, sin duda. Fíjese si lo es que la plataforma que organizó el Crowdfunding, ‘Goteo’, nos informó de que CineCiutat se había situado en el ‘top’ histórico de donaciones por plazo de tiempo. Nunca antes, un proyecto de Crowdfunding había recaudado, en el caso de ‘Goteo’, 30.000 euros en apenas 50 horas. Y no solo eso, sino que, además, la media de las donaciones se situó entre los 52 y los 53 euros, cuando el promedio habitual es de 50. Usted dirá que estamos hablando de apenas tres euros de diferencia, pero si tenemos presente que 1.300 donantes tomaron parte en la convocatoria, obtener esos tres euros de más por cada colaborador genera una suma adicional nada despreciable. Incluso durante el estado de alarma, seguimos incrementando la recaudación del orden de entre 700 y 1.000 euros por semana. Y, repito, durante el estado de alarma. No en vano, ‘Goteo’ nos ha confirmado que hasta que surgieron las propuestas de Crowfunding relacionadas con proyectos de la Covid, el único proyecto que seguía recibiendo dinero era el de CineCiutat. Ante todo ello solo puedo pronunciar una palabra, muy sentida y muy merecida: gracias.

CineCiutat se ha situado en el 'top' histórico de donaciones a través de Crowdfunding: nunca antes un proyecto había recaudado 30.000 en apenas 50 horas

Las donaciones, además, provenían de muchos lugares del mundo, y no solo de Mallorca…

En efecto. Recibimos dinero de países como Turquía, Croacia, México, Estados Unidos, y, lógicamente, de Europa. En este gran nivel de aceptación tiene mucho que ver el extraordinario reconocimiento internacional que con el paso del tiempo ha logrado obtener CineCiutat. Imagínese: cuando acuda al Festival de Venecia ya tengo un montón de compromisos para entregar camisetas con el lema de la campaña a personas que aportaron su donativo para que nuestro cine siguiera adelante. Representa un inmenso orgullo poder hacerlo.

Al margen de la situación concreta de CineCiutat, ¿la pandemia está generando un impacto negativo en la rentabilidad y los ingresos del sector?

Sí, este impacto ya se está notando. Las limitaciones de aforo y las normas sobre restricciones constituyen un problema a la hora de acudir al cine. Sin embargo, vuelvo a insistir en el hecho de que el público que acude a CineCiutat responde a un perfil diferente que el que elige otros tipos de salas. En estos momentos, el mensaje más importante que hemos de trasladar es el de que la cultura es segura, y de que ir a ver una película conlleva menos riesgo y menos peligro que, por ejemplo, pasar una mañana o una tarde en la playa. Esto es así porque la industria cultural en general, y los espacios de proyección cinematográfica en particular, estamos abordando con rigor y seriedad todas las exigencias que representa la Covid, tanto desde el punto de vista sanitario como tecnológico.

El mensaje sobre el que hay que incidir en estos momentos es que la cultura es segura, porque es un sector que está abordando con rigor las exigencias que representa la Covid

¿Cuáles son algunas de las medidas que están adoptando?

Para empezar, como muchos lectores que lean esta entrevista ya sabrán, las salas solo pueden ocupar el 75 por ciento de su aforo, dejando una butaca de separación entre cada uno de los espectadores. También la manera de gestionar las entradas ha cambiado. En CineCiutat hemos suprimido una fase del proceso, en concreto el corte del ticket por parte del empleado. Ahora, las entradas funcionan con un código QR, de manera que queda eliminada una acción que antes requería un contacto físico. Por supuesto, todos los asistentes han de llevar mascarilla y untarse de gel hidroalcohólico, sin olvidar que todas las salas son convenientemente desinfectadas entre sesión y sesión.

Otro aspecto que se ha modificado es que en la actualidad las entradas van numeradas, algo a lo que el aficionado al cine no acaba de estar muy acostumbrado…

Esto es aquí, en España, porque en otros países hace ya mucho tiempo que la asistencia a las proyecciones funciona a base de butacas numeradas. En este sentido, nos hemos quedado un poco atrás, pero con el escenario en el que nos hallamos inmersos no habrá más opción que modificar la mentalidad. Lo mismo ocurre en el caso de la compra de las localidades por Internet. El público español sigue prefiriendo ir a taquilla. También esto irá cambiando, seguramente.

¿Qué me dice de las administraciones públicas? ¿Están suficientemente implicadas en el proyecto de CineCiutat?

Cuando pusimos en marcha la campaña para reactivar económicamente el proyecto, hablamos con las instituciones más representativas. Y les hicimos llegar un mensaje muy claro y diáfano: la sociedad ya había cumplido con creces en el pasado y en el presente a la hora de contribuir a que CineCiutat pudiera proseguir su camino. En otras palabras, les dijimos que ahora les tocaba a ellos, a los representantes de las instituciones, tomar cartas en el asunto, y aclarar si apostaban realmente por el proyecto, o no. Conste que en CineCiutat no defendemos en ningún caso un modelo cultural basado en que ‘mamá Estado’ se haga cargo de toda la factura. En absoluto. Sin embargo, reclamamos que desde las administraciones consideren a la cultura como lo que es, una industria, como la automoción o el turismo. Así ocurre en la mayor parte de países; no solo en Francia o Alemania, sino también en Portugal, Croacia o Grecia.

A los responsables políticos les hemos dejado claro que la sociedad ya ha cumplido con creces en el caso de CineCiutat, y que ahora les toca a ellos

¿Captaron el mensaje?

He de decirle que, por primera vez, observamos en nuestros interlocutores una actitud abierta y receptiva. Las conversaciones han continuado, no se han limitado a hablar un día y ahí se acabó todo. Lógicamente, el inicio de la pandemia ha alterado las expectativas y ha cambiado las prioridades, pero, pese a ello, el contacto con las administraciones continúa. Y eso siempre es positivo.

Finalicemos con algo de reclamo publicitario, si le parece. ¿A qué ventajas accede un espectador que decide convertirse en socio de CineCiutat?

Muchos de nuestros amigos están perfectamente al corriente de estas ventajas, ya que, actualmente, el proyecto dispone del apoyo y el respaldo de entre 950 y 1.000 socios. Tenemos pendiente una próxima actualización de datos, pero por ahí andará la cosa. Es una cifra estimable, si bien nos gustaría ir mucho más allá, por supuesto. En consecuencia, recojo el guante que usted me ofrece y le digo que todos los socios de CineCiutat tienen derecho a 12 entradas gratuitas; que podrán adquirir el resto a un precio reducido de 4 euros, sea el día que sea que elijan para venir a nuestras salas e independientemente de la película por la que opten; que tendrán descuentos en todo tipo de acontecimientos sociales, culturales y artísticos… Y, lo mejor de todo, que siendo socios de CineCiutat tendrán un cine que será suyo. Francamente, no se me ocurre nada más estimulante que eso.

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