SOCIEDAD

"Esta casa es una ruina... y ni siquiera me había dado cuenta"

Más insatisfacción con la vivienda habitual tras el confinamiento

Joan F. Sastre | Lunes 01 de junio de 2020
Con el acceso de toda España a la fase 1 del plan de desescalada, y buena parte del país, como es el caso de Baleares, ya en fase 2 y con expectativas próximas de ascender a la fase 3, el mercado de la vivienda está en plena reactivación y la sociedad española vuelve a poner en marcha sus planes inmobiliarios previos a la crisis del coronavirus. Ahora bien, ¿han cambiado las preferencias de los clientes? Después de todo este tiempo de confinamiento, ¿se han desarrollado nuevas apetencias en cuanto a cómo deben ser nuestras viviendas? Un estudio realizado por el portal inmobiliario pisos.com así lo afirma. Para bien o para mal, el sector ya no será el mismo que el que existía hace menos de tres meses, es decir, antes de que el Covid-19 irrumpiera con fuerza inusitada en nuestras vidas y obligara a transformar, de la noche a la mañana, el contexto social y económico.

Antes de la propagación del coronavirus, era habitual escuchar, en cualquier cafetería o en plena vía pública, frases como ésta: “¿Qué si me gusta mi casa? Pues no sé qué decirte. La verdad es que apenas paro en ella. Solo para dormir y poco más, porque la mayor parte del día me lo paso fuera, trabajando. O sea, que tampoco es que me importe mucho si mi casa es acogedora o no”.

Claro que no todo el mundo suscribiría estas palabras, ni antes ni después de la pandemia, pero a buen seguro que se trataba de una opinión bastante generalizada no hace demasiado tiempo, especialmente entre mujeres y hombres que utilizaban su vivienda apenas unas pocas horas al día, y básicamente para comer, asearse, dormir y poco más.

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Posiblemente, muchas de estas personas ni siquiera se habían planteado con seriedad si su casa les gustaba o no. Digamos que no tenían una opinión formada al respecto. Ahora es diferente, porque si algún efecto ha causado el estado de alarma y la normativa sobre confinamiento domiciliario que originó su promulgación, el 14 de marzo de 2020, es que la mayor parte de la población, con la única excepción de aquellos que, por ejercer servicios considerados esenciales, han debido seguir saliendo de casa regularmente para trabajar, han dispuesto del tiempo suficiente para fijarse bien en cómo es realmente su casa, y, gracias a ello, se han formado una opinión más aproximada acerca de qué les gusta y qué les disgusta de la vivienda en la que residen, solos o en compañía de otros.

TERRAZAS DEMASIADO PEQUEÑAS Y COCINAS CON MUCHAS LIMITACIONES

Tras pasar muchas horas en casa a consecuencia del confinamiento, muchas de estas personas han caído en la cuenta de que su terraza es demasiado pequeña; o de que no le da suficiente sol porque la orientación no es la adecuada; o de que la cocina apenas permite preparar platos que reclamen un mínimo de elaboración; o de que el recibidor ocupa demasiado espacio y, en cambio, el salón resulta excesivamente pequeño. Y no digamos ya de la opinión que les merece el baño: “Realmente – se han preguntado algunos confinados – es posible satisfacer las necesidades fisiológicas en un reducto tan diminuto?”.

La conclusión, por tanto, es que el confinamiento ha disparado las opiniones negativas de los propietarios o inquilinos en relación con su vivienda. Los datos del informe que ha elaborado pisos.com no ofrecen dudas al respecto: nada menos que el 44 por ciento de la población española asegura no sentirse satisfecha con su vivienda actual, y un porcentaje todavía mayor, el 68 por ciento, se plantea cambiar de residencia cuando acabe el estado de alarma, una determinación en la que el confinamiento ha tenido que ver en uno de cada cuatro casos.

¿QUÉ ES LO QUE MENOS NOS GUSTA DE NUESTRA CASA?

¿Y qué aspectos concretos de su piso actual desagradan a sus ocupantes? Según el estudio de referencia, más de un 60 por ciento de los encuestados han llegado a la conclusión de que la vivienda adolece de elementos que ahora, de la noche a la mañana, han empezado a echar de menos. En la mayor parte de los casos, este elemento es la terraza, tal como declara el 34 por ciento de las personas a las que pisos.com ha requerido su opinión; un 19 por ciento alega que a su casa le falta un jardín, y el 15 por ciento afirma encontrarse demasiado limitado en cuanto a espacio y busca una vivienda más grande.

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Una buena parte de estos ciudadanos optará por buscar otro sitio donde vivir, ya sea cerrando una operación hipotecaria que les permita adquirir una nueva casa, o bien recurriendo al mercado del alquiler. Específicamente, el estudio señala que la primera fórmula es la que prefiere el 67 por ciento de la demanda de nuevas residencias, mientras que el 33 por ciento se decanta por el arrendamiento, aunque, sin duda alguna, en la elección tiene mucho que ver, naturalmente, la capacidad adquisitiva del interesado y las posibilidades reales de acceder a los productos crediticios que ofrecen las entidades bancarias.

¿Y SI EN VEZ DE MUDARNOS, HACEMOS REFORMA?

Claro que no todo el mundo es partidario de mejorar su entorno mediante una mudanza. Otras personas se inclinan por efectuar reformas en la vivienda que obren el milagro de que su espacio residencial se parezca en mayor medida a la casa de sus sueños. O que, al menos, se acerque tanto como sea posible a este modelo ideal.

En este sentido, el documento presentado por el portal pisos.com recoge que el 15 por ciento de los encuestados han decidido remodelar su casa a raíz de la experiencia de confinamiento y de las limitaciones que este tiempo ‘extra’ transcurrido en el domicilio le han descubierto en relación a los aspectos negativos de su hogar. La cocina es la dependencia que concentra la mayoría de estos deseos o proyectos de reforma, con un 29 por ciento. Otro 15 por ciento se inclina por arreglar el lavabo; el 12 por ciento es partidario de mejorar la terraza, y ese mismo porcentaje defiende que si en algún sitio de la casa hay que meter mano es en las habitaciones.

A Ferran Font, director de Estudios de pisos.com, no le han sorprendido estos resultados. A su juicio, “era de esperar que los efectos de la crisis sanitaria y el periodo de confinamiento que hemos vivido tuvieran un reflejo evidente en el comportamiento del mercado de la vivienda”.

A este respecto, Font vaticina que los seis meses posteriores a la finalización del estado de alarma, y siempre que no se produzca un efecto rebote en la propagación del coronavirus, se caracterizarán por “el surgimiento de un gran interés de la población por comprar y vender sus viviendas, circunstancia que va a dar lugar a la aparición de oportunidades interesantes para ambas partes del mercado, adquirientes y vendedores”.

EL IMPACTO DEL COVID-19 EN LOS DESEOS DE VENDER LA VIVIENDA

En cuanto a la oferta, el estudio indica que el impacto de la crisis del Covid-19 ha influido en la economía de los propietarios y en sus pretensiones a la hora de vender su vivienda. En este sentido, el 14,5 por ciento de los españoles que pretendían vender su vivienda antes del confinamiento, ahora descarta esta posibilidad. Igualmente, entre aquellas personas que siguen decididas a deshacerse de la casa que tienen en propiedad, una tercera parte está dispuesta a bajar el precio entre un 5 y un 10 por ciento respecto a la tarifa que solicitaban a sus potenciales compradores antes de la emergencia sanitaria.

Sea como sea, la pandemia habrá cambiado sustancialmente el mercado inmobiliario en relación a las coordenadas y los parámetros de oferta y demanda de los que partíamos originalmente. Los gustos de los clientes se habrán transformado, de la misma forma que también lo habrán hecho sus prioridades y percepciones. Al sector de la vivienda le queda un arduo camino por delante para aprender a analizar y valorar esta nueva realidad. ¿O, tal vez, resultaría más apropiado utilizar el término de 'nueva normalidad'?

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