ECONOMÍA

"Tras semanas de paralización, afrontar la reapertura hace resurgir la ilusión"

Jordi Mora, presidente de PIMEM

Joan F. Sastre | Domingo 10 de mayo de 2020

Licenciado en la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas de Barcelona y MBA por esta misma institución, Jordi Mora accedió a la presidencia de la Federació de la Petita i Mitjana Empresa de Mallorca (PIMEM) en noviembre de 2016. Con una larga trayectoria en el sector docente, que le ha llevado a ejercer de profesor en universidades tan prestigiosas como Pompeu Fabra y Alfonso X el Sabio, es director y propietario de un grupo empresarial enmarcado en el sector de las pymes. En la presente entrevista, valora la capacidad de adaptación del tejido productivo a los nuevos retos que plantea la crisis sanitaria y económica, y al plan de desescalada y reanudación paulatina de la actividad comercial diseñado desde la Administración.



¿Qué valoración realiza de la actual situación de desescalada, que ha coincidido con la apertura de los primeros comercios en esta fase 0?

Creo que en el caso del pequeño comercio de Baleares ha sido una primera semana tranquila, relajada, aunque también es cierto que todavía hay muchos establecimientos sin actividad. En marcha, hasta la entrada en vigor de la siguiente fase, el 11 de mayo, han estado las peluquerías y los centros de estética, los servicios profesionales, los restaurantes, pero solo en la modalidad ‘take away’… La verdad es que los empresarios y trabajadores de estos locales han demostrado su gran profesionalidad, y su absoluta identificación con las normas de prevención y control de la pandemia, las cuales han cumplido a rajatabla.

¿Alguna nota negativa?

Seguramente, el escaso margen de tiempo que el Gobierno central facilitó a los diferentes sectores productivos a la hora de prepararse para esta reobertura de la fase 0. Tenga en cuenta que hasta el domingo 3 de mayo no se publicaron en el BOE las disposiciones relativas a los protocolos de seguridad. Necesitamos, por parte del Gobierno, una mayor antelación a la hora de comunicar este tipo de normativas.

"Necesitamos más antelación por parte del Gobierno para aplicar los protocolos de seguridad en los establecimientos"

¿Cuáles han sido las prioridades de Pimem como organización patronal en esta etapa inicial del desconfinamiento?

Ciertamente, ha sido una semana de mucho trabajo porque se ha tenido que planificar la siguiente fase, la que se pone en marcha el 11 de mayo. Nuestros socios nos han hecho llegar muchas dudas, preguntas y consultas, y hemos tratado de brindarles las mejores alternativas posibles. La restauración, por ejemplo, vivirá este lunes una jornada histórica, en la que se pondrá a prueba su capacidad como sector para adaptarse a las nuevas disposiciones sobre aforo y distanciamiento social. Son aspectos cruciales, que deben perfilarse y analizarse convenientemente.

La recuperación lenta y por fases de la actividad económica, ¿tiene más ventajas o más inconvenientes para el pequeño comercio?

Si le parece, voy a quedarme con un aspecto muy positivo: el factor psicológico. Durante estas últimas semanas, el ámbito empresarial en su conjunto ha sido presa de un desánimo generalizado, sobre todo por las negras perspectivas de futuro que se ciernen sobre la mayor parte del tejido productivo. Sin embargo, ha bastado con que el Gobierno haya anunciado el inicio paulatino de la actividad para que en el ambiente haya empezado a respirarse un poco más de optimismo. Tras muchas semanas de paralización, los empresarios y los trabajadores tenemos algo concreto de qué preocuparnos: afrontar la reapertura. Solo con eso, los ánimos han mejorado, al menos según mi percepción, y pienso también que esta tendencia se incrementará en las próximas semanas, a medida que vayan poniéndose en marcha más negocios. Semana a semana, la ilusión crecerá, y esa es una pequeña luz de esperanza a la que debemos aferrarnos.

"Pienso que la ilusión se incrementará a medida que vayan poniéndose en marcha más negocios"

Como profundo conocedor del ámbito de las pymes en Baleares, ¿cree que el sector reúne la capacidad suficiente para adaptarse al escenario económico que nos espera, repleto de desafíos complejos y difíciles?

Los negocios saben adaptarse a las nuevas realidades. Lo han demostrado en muchas ocasiones. El problema, más bien, son las incertidumbres. Me refiero a la incertidumbre de no saber qué ocurrirá en el futuro inmediato. Por ejemplo, ¿hasta cúando se prolongarán los ERTE? ¿Qué ocurrirá con la conectividad aérea y portuaria? ¿En qué momento podrán abrirse puertos y aeropuertos, teniendo en cuenta que vivimos en un territorio insular y turístico cuya prosperidad económica depende absolutamente de la conectividad? Son preguntas para las que hoy nadie parece tener una respuesta clara, y que han de ser contestadas desde Madrid, porque en el contexto actual es ahí donde se deciden estas y otras muchas cuestiones. Para un empresario es difícil trabajar de esta manera.

"Más que la adaptación a una nueva realidad, el problema para los comercios es la incertidumbre de no saber qué ocurrirá"

Estamos viviendo una situación inédita en pleno mes de mayo: una Mallorca sin turistas. En estas condiciones, ¿es viable la reapertura de los establecimientos comerciales?

Está claro que no toda la oferta comercial optará por reanudar su actividad. Cada empresario debe hacer sus números, sumar y restar, y, finalmente, decidir si la perspectiva de abrir las puertas de su negocio le brinda o no el suficiente margen de rentabilidad, o si resulta preferible seguir acogidos a los ERTE o, en su caso a otras opciones que eventualmente pueda facilitar la administración.

A falta de turistas, la viabilidad de los negocios dependerá exclusivamente del cliente residente. ¿Es una coyuntura sostenible?

Las tiendas que abran se nutrirán de la clientela local. Eso será así, en efecto, al menos en un principio, porque las entradas a la isla por mar y por aire están restringidas y no existe ninguna otra alternativa de transporte. Ahora bien, confío en que poco a poco el panorama brinde mejores perspectivas, y que en el plazo de un mes, o, tal vez, un mes y medio, los comercios podamos ya trabajar con el turismo nacional a partir de la reanudación de los vuelos y las líneas marítimas con otros puntos del país.

"Confío en que el plazo de un mes o, tal vez, un mes y medio, podamos empezar a trabajar con el turismo nacional"

¿Y el turismo internacional?

Para eso habrá que esperar más tiempo. En este caso, no todo depende de las decisiones que se adopten desde Madrid. Posiblemente, deban producirse acuerdos bilaterales entre gobiernos que fijen las condiciones para la reanudación de la conectividad, aunque no descartaría la adoptación de un pacto global a nivel de la Unión Europea que implique, por tanto, a todos los estados miembros. Es difícil pronosticar un horizonte concreto sobre la normalización de la actividad turística, pero no cabe duda de que eso dependerá en gran medida de la evolución del virus. Si los contagios van remitiendo, también las soluciones que se adopten serán más rápidas.

De sus palabras, ¿podría extraerse la conclusión de que, a su juicio, todavía podría salvarse una parte de la temporada turística de 2020?

Es una apreciación personal, pero, a partir de los datos y estimaciones que he consultado en diferentes fuentes, creo que en Baleares podríamos contar con una temporada alta más o menos aceptable en cuanto a afluencia y demanda que abarcaría los meses de agosto y septiembre, y que, posteriormente, podría prolongarse a una parte de octubre, noviembre e incluso diciembre. Si fuera así, salvaríamos los muebles, como suele decirse. Lógicamente, el objetivo de este temporada para las empresas no ha de ser tanto ganar dinero, como no perderlo. Empatar, si prefiere expresarlo de esta manera. Claro está que estas previsiones podrían irse al traste si se produce un rebrote del virus. Este sería, sin duda, el peor escenario imaginable.

"Baleares todavía podría contar con una parte de la temporada turística. Al menos, para salvar los muebles"

¿Existe un recuento creíble y riguroso sobre el número de comercios, servicios y negocios que la crisis sanitaria se ha llevado por delante en el archipiélago?

No se puede realizar ahora mismo ninguna estimación mínimamente objetiva. Dependerá mucho de hasta qué punto pueda aprovecharse una parte de la temporada turística. En cualquier caso, habrá que esperar a la reapertura de los servicios judiciales, seguramente a partir de junio, para contabilizar cuántos concursos de acreedores se han tramitado en este periodo de tiempo. Solo entonces contaremos con una aproximación fiable sobre el dato de negocios quebrados o cerrados a causa de los efectos de la pandemia.

El mercado laboral de Baleares, que ha sufrido un durísimo golpe a raíz de esta crisis, ¿podrá recuperarse con una cierta prontitud?

Si las perspectivas que he trazado anteriormente se cumplen, es decir, las islas disfrutan de una temporada vacacional aceptable, pienso que las empresas seremos capaces de recuperar a los 150.000 trabajadores que se hallan ahora mismo en situación de ERTE, e incluso efectuar algunas contrataciones más. No obstante, el ERTE es una herramienta que debe protegerse mientras se prolongue este escenario de incertidumbre. Tenga presente que las cifras de desempleo que se han dado a conocer estos últimos días, siendo terribles, hubieran sido aún mucho más negativas sin la tramitación de los expedientes de regulación temporal.

"Si las perspectivas se cumplen, podríamos ser capaces de recuperar a los 150.000 trabajadores ahora en ERTE"

Entonces, ¿cabe deducir que los ERTE han respondido a las expectativas?

Resuelven una parte del problema que se le crea a una empresa cuando, de golpe y porrazo, y sin ningún tipo de previsión o planificación anterior, ha de interrumpir su actividad a causa de una emergencia médica. Sin embargo, no constituyen la panacea absoluta. Es cierto que los fondos públicos se hacen cargo de los salarios del personal y que se activan bonificaciones a la seguridad social, pero al empresario le quedan todavía muchas papeletas por resolver, como el pago del alquiler de un local que no genera ningún tipo de ingreso, por ejemplo.

En gran medida, la reactivación de las contrataciones laborales depeden de que el sector de la restauración empiece a trabajar, pero, en primer lugar, habrá que comprobar cuántos propietarios aceptarán abrir sus bares y restaurantes a pesar de las limitaciones sobre el aforo. ¿Cree que muchos locales permanecerán cerrados?

Algunos sí, y otros abrirán. Habrá ejemplos en ambos bandos. No obstante, creo que los negocios de cafetería y restauración que se decanten por la apertura no se arrepentirán. Les irá bien. ¿Y sabe por qué? Por la sencilla razón de que la gente tiene unas ganas increíbles de salir de nuevo, de disfrutar tomando una copa, un refresco o una tapa con sus amigos, de ir a cenar con su pareja o con su familia… Hay ganas de reemprender todas estas actividades, después de estas largas semanas de confinamiento. En cualquier caso, es importante prolongar los ERTE tanto tiempo como resulte necesario, tal como ya hemos reclamado desde Pimem, para que el empresario de restauración pueda decidir qué alternativa le conviene más sin que tenga que cerrar definitivamente su negocio y mandar a los empleados directamente al paro.

"Algunos bares y restaurantes abrirán y otros no, pero creo que quienes opten por abrir, no se arrepentirán"

Las nuevas disposiciones sobre seguridad que se impondrán una vez superada la crisis del Covid-19 obligarán a una parte de los comercios a adoptar medidas de precaución que hasta ahora no existían. ¿Qué sectores del ámbito de las pymes lo tendrán más difícil, a su juicio, para adaptarse a estas nuevas exigencias?

Posiblemente, las tiendas de ropa y de calzado. Y por una razón: porque la dinámica de su trabajo exige un contacto físico del cliente con el género que resulta difícil de restringir o limitar sin crear serios contratiempos a la actividad comercial. Otros tipos de negocio, en cambio, lo tendrán más fácil. Por ejemplo, las peluquerías y los centros de estética, que han iniciado ya su funcionamiento, podrán llevar a cabo sus servicios sin demasiadas cortapisas, porque, además, la obligación de solicitar una cita previa que ahora se les impone ya había sido introducida estos últimos años en el caso de estos establecimientos.

"Las tiendas de ropa y de calzado son las que peor lo tienen para adaptarse a los nuevos protocolos de seguridad"

Para finalizar, ¿es mejor quedarse con una lectura optimista respecto al futuro que nos aguarda, a pesar de que las expectativas, tal vez, inviten más al pesimismo?

Por supuesto. Hay que apostar siempre por conservar el ánimo, por centrar ahora todos los esfuerzos en esta fase inicial de la desescalada en la que, progresivamente, los negocios irán restableciendo su actividad. Y mantener también la confianza en las administraciones. Me gustaría comentar, en este sentido, que Pimem realiza una valoración positiva de la gestión del Govern autonómico durante esta crisis. Sus responsables han sabido dialogar, han reunido a los agentes sociales y económicos cuando ha sido necesario, y han planteado medidas que hemos podido debatir y consensuar. En pocas palabras, el pequeño comercio se ha sentido escuchado.

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