El Ayuntamiento de Marratxí ha anunciado que aplaza la tramitación del reglamento de las colonias felinas, que estaba previsto aprobar en el pleno de este martes. El consistorio encabezado por Miquel Cabot ha reaccionado de esta forma aceptando la petición de las entidades animalistas, que se vieron sorprendidas por algunos aspectos de la nueva norma, publicada por mallorcadiario.com la semana pasada. La idea, ahora, es que el nuevo reglamento sea objeto del máximo consenso entre los representantes municipales y los animalistas.
Con esta decisión, el alcalde ha mostrado su disposición a aceptar modificaciones al futuro texto propuestas por los animalistas. La idea inicial, prevista en primera instancia para ser aprobada el martes, era la de establecer un control sobre las colonias felinas de forma que, entre otras cosas, no se permitirían colonias superiores a los 15 animales -capturados, esterilizados y vueltos a soltar-; ninguno de ellos podría estar enfermo de leucemia o sida felinos; los ejemplares aptos sobrantes serían trasladados a Natura Parc -con la queja de que no pueden vivir enjaulados gatos ferales-; se establecían además limitaciones a los periodos y al tipo de alimentación, con multas hasta 3.000 euros, y no se concretaban ayudas municipales para los voluntarios que asumirán estas tareas.
Tras conocerse el texto del nuevo reglamento, las quejas han corrido como la pólvora hasta hacer recapacitar al ayuntamiento en 48 horas. Es responsabilidad municipal reglamentar este tipo de asuntos, máxime cuando pueden entrar en colisión con cuestiones de salud pública o higiene ciudadana. Pero es oportuno -como ha hecho el Ayuntamiento de Marratxí- implicar en la toma de decisiones a las entidades que conocen más que nadie el día a día de estos asuntos.
Ya hemos asistido las últimas semanas a episodios similares en otros municipios -por ejemplo, en Palma con los perros de la unidad canina jubilados y trasladados al principio a Son Reus, con gran escándalo del sector animalista-. La sensibilidad por el bienestar animal crece en nuestra sociedad y los ayuntamientos deben ser consecuentes con el sentir de los ciudadanos; especialmente cuando llevan a gala haber creado concejalías específicas para el asunto. En este caso, Marratxí ha sabido reconducir el problema y sumar a los animalistas al debate. Un acierto.