La Conselleria de Medi Ambient se ha mostrado inflexible y ha recordado a los ayuntamientos que están obligados a hacerse cargo del mantenimiento y la limpieza de los torrentes que atraviesan sus respectivas zonas urbanas. Se trata de una actuación fundamental a la hora de asegurar que los cauces desempeñen su función en el caso de grandes avenidas de agua y no se colapsen, provocando riesgo de inundaciones. No es un asunto ligero, dados los episodios de fuertes lluvias que se vienen sufriendo en muchas zonas de Mallorca, por lo que debe gestionarse con el mayor sentido común posible.
La regulación alcanza a todos los municipios, pero es especialmente gravosa para los ayuntamientos más pequeños, cuyos recursos económicos son escasos. Desde la Federación de Entidades Locales de les Illes Balears (Felib), han expresado su preocupación por la carta remitida por la Dirección General de Recursos Hídricos donde no se hace distingo entre las corporaciones locales y se les recuerda, a todas por igual, que deben hacer frente a sus correspondientes gastos.
En este asunto debe primar, ante todo, la garantía de que todos los cauces susceptibles de recibir una fuerte riada deben poder dar salida al agua recibida, sin poner en riesgo la seguridad en la zona. En todo caso, no estaría de más una solución práctica en la que los pequeños municipios encuentren el amparo económico del Consell, del Govern o de ambos. Subvenciones o ayudas que permitan sufragar estos gastos a aquellos que no cuentan con ingresos suficientes parece la opción más justa.
La fría carta remitida desde la Conselleria a los alcaldes, aun ajustándose a la realidad legal que ampara una sentencia del Supremo de hace cinco años, no se corresponde con lo que se espera del papel que deben jugar las instituciones supramunicipales, quienes deberían mostrar una mayor sensibilidad y comprensión hacia las pequeñas corporaciones. Especialmente cuando se trata de actuaciones que, de ninguna manera, se pueden entender como caprichos de un municipio o un alcalde, sino que son trabajos fundamentales para proteger bienes y personas.