Se trata de la primera reacción de Pionyang tras el incidente y lo ha hecho a través de un portavoz del Ministerio de Exteriores quien aseguró: “La intrusión en una misión diplomática, su ocupación y el acto de extorsión constituyen una grave vulneración de la soberanía de un Estado y una flagrante violación de la ley internacional, y actos de este tipo nunca deben ser tolerados”.