El querellante aseguraba que Penalva se había inventado que él le había amenazado ante la Junta de Mandos de la Comisaría de San Fernando. "Se inventó que aquel día el querellante --el policía-- amenazó con coger la pistola y hacer una tontería contra el mariconazo del fiscal y la hija de puta de la anterior instructora", reza la querella.
Según la querella, Penalva utilizó estas amenazas para motivar, en un auto de octubre de 2015, el ingreso en prisión de cinco investigados por la trama de corrupción de la Policía Local de Palma.
El auto de la audiencia considera que no se ha producido delito alguno pues este auto, que es el "pilar de la querella" está "motivado y sus argumentos no son absurdos". "No hay motivo para hablar de la injusticia en su decisión (...) ni de la decisión arbitraria del juez", explican. Por esto, no puede hablarse de prevaricación, determinan.
Además, el TSJIB considera, en contra de lo expuesto en la querella del policía local, que esas amenazas no constituyen la "esencia del razonamiento" destinada a acordar la prisión de las cinco personas.
En contraposición, se explica que parte del auto de Penalva se dedica a sostener la actuación de los "mandos policiales" como "una auténtica organización criminal".
Cabe remarcar que contra esta decisión cabe recurso de súplica.